Hoy en día lo más importante es el apostolado de una presencia sencilla (cf. EN 69). En nuestro mundo esencialmente secular, muchos hombres todavía saben muy poco o nada acerca del Evangelio, del Reino de Dios y de la fe. Sin embargo ellos aprecian cualidades como el amor, la fraternidad, la disposición de ser menor en el servicio a los pobres, la justicia y la paz: todos estos también son valores franciscanos. Estos son la esencia del Reino de Dios. Donde hay amor está Dios, reina Dios, está el Reino de Dios y vive la fe. Donde se viva esto, acontece el Reino de Dios. Estos valores también son la expresión concreta y el testimonio viviente de las necesidades y anhelos más profundos del hombre moderno secularizado.
El mundo actual secularizado se diferencia mucho del mundo de San Francisco, sin embargo Francisco tenía bases que también en el mundo actual son de significado extraordinario y que deben ser vividas por los hermanos y hermanas del movimiento franciscano: Libertad y alegría; Confianza en todos; Fraternidad con todos los hombres y criaturas; Estar conscientes del amor de Dios que abarca a todo el mundo; Capacidad de reconocer el rostro de Cristo en los pobres; Sentimiento de responsabilidad por la misión en el mundo, por nombrar solo algunas facetas. El mundo secularizado nos ofrece posibilidades para desarrollar plenamente las bases franciscanas.
CCFMC, Lección 14, C 5.1

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