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Llegará el día
en el que un hombre y una mujer se puedan amar
sin temor por el día siguiente.
Llegará el día
en que los niños ya no llorarán de hambre
y los jóvenes ya no estarán desempleados.
Llegará el día
en el que los ancianos vivan su edad creativamente
y sean respetados por sus largos años de trabajo.
Llegará el día
en que el país sea gobernado por su mejores,
es decir: por aquellos
que lo moldean todos los días con la fuerza de sus manos y de su espíritu.
Llegará el día
en que se pueda decir con toda libertad lo que se piensa,
sin miedo a la represión.
Llegará el día
en que también aquellos que no son considerados por los análisis globales,
tengan asegurada su vida, su futuro y sus derechos.
Llegará el día
en que el ejercicio de la justicia ya no será una excepción,
sino el resultado de una sociedad organizada
a favor de las mayorías,
que aún hoy sufren y deben cargar con una esclavitud injusta.
Llegará finalmente el día
en el que los artistas y trabajadores,
campesinos y escritores ya no serán discriminados.
Y será exterminada de la tierra
la palabra opresión.
Roberto Zwetsch, Brasil

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