![]()
Francisco le agradece al Padre por la creación, redención y culminación del mundo. El no solo ve al Hijo en esas obras, sino también al Espíritu Santo:
“Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, te damos gracia por ti mismo, pues por tu santa voluntad, y por medio de tu único Hijo con el Espíritu Santo, creaste todas las cosas espirituales y corporales, y a nosotros, hechos a tu imagen y semejanza, nos colocaste en el paraíso ... Y porque todos nosotros, míseros y pecadores, no somos dignos de nombrarte, imploramos suplicantes que nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo amado, te dé gracias de todo, junto con el Espíritu Santo Paráclito“ (1R 23,1-5).
De

inicio
impresión