“Hasta qué punto puede ir la pobreza voluntaria lo saqué de un documento interesante, de la carta del “Catolic Worker” a los tesoreros de la ciudad de Nueva York. La ciudad le quitó el terreno en el que estaba la casa de la comunidad para la construcción de un subway (Metro). Dos terceras partes de la indemnización se pagaron por adelantado. El pago definitivo se realizó sólo año y medio después. Sobre el saldo restante de 68.700 dólares, la ciudad también les pasó los intereses usuales por un valor de 3.579,39 dólares. Dorothy Day (católica convencida y radical 1897-1980) como editora del “Catholic Worker” les escribió en julio de 1960 a las autoridades financieras.
“Por medio de esta devolvemos los intereses del dinero que recibimos hace poco, por que no creemos en un préstamo con intereses. Como católicos estamos familiarizados con las enseñanzas primitivas de la Iglesia. Todos los primeros concilios prohibieron el préstamo de dinero a interés y declaraban como deplorable ganar dinero por préstamos con intereses. El derecho canónico de la edad media lo prohibía y ordenaba por diferentes decretos, que las ganancias de ese tipo debían ser reembolsadas. El énfasis cristiano del deber de hacer el bien, nos obliga a prestar gratis, dar con generosidad, aun en casos de expropiación como el nuestro - no resistir, sino aceptarlo de buena manera.
No creemos en el sistema de ganancias y por eso no podemos aceptar ni ganancias, ni intereses por nuestro dinero. Los hombres que tienen un punto de vista materialista de las preocupaciones humanas, tienen el afán de hacer ganancias. Nosotros, sin embargo intentamos cumplir nuestro deber realizando servicios sin exigir recompensa por esto a nuestros hermanos, como nos lo exigió Jesús por medio de su Evangelio (Mt 25). Otorgar crédito con intereses es considerado por un franciscano, como el flagelo supremo de la cultura. El artista y escritor inglés Eric Gill denomina la usura y la guerra como los dos problemas más grandes de nuestros tiempos.
Como nos hemos ocupado con esos problemas en cada edición del “Catolic Worker” desde 1933 - la libertad del hombre, guerra y paz, el hombre y el Estado, el hombre y su trabajo - y ya que la Sagrada Escritura enseña que amar el dinero es la raíz de todo mal, aprovechamos esta ocasión para vivir nuestra fe en la práctica y damos una señal de superación de ese amor hacia el dinero, al devolverles esos intereses.”
Lección 21, 2a Parte - “Mística y resistencia” de Dorothee Sölle

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