Cuando llegue el día
en que alumbre nuestra victoria,
como una luz en la oscuridad,
será como un sueño.
Reiremos y cantaremos de alegría.
Entonces las naciones dirán de nosotros:
‘El Señor hizo grandes maravillas en ellos.’
Sí, él hace grandes maravillas en nosotros;
por eso estamos felices
en medio del sufrimiento.
Señor, rompe las cadenas
de la humillación y de la muerte,
así como lo hiciste en esa mañana
maravillosa de tu resurrección.
Haz que aquellos
que con lágrimas riegan las semillas
de la justicia y de la libertad,
cosechen con alegría
la paz y la reconciliación.
Los que parten llorando como mensajeros
de tu amor, regresarán cantando de alegría,
porque serán testigos
de cómo el odio es vencido
por tu amor en tu mundo.
Zephanja Kameeta

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