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Credo

28.01.2003

No es verdad que el mundo y la humanidad estén condenados al exterminio –

 

Es verdad: que Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo Único, para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga la vida eterna.

 

No es verdad que tengamos que aceptar la deshumanización y la discriminación, el hambre y la pobreza, la muerte y la destrucción –

 

Es verdad: que Cristo vino para que nosotros tengamos vida y en abundancia.

 

No es verdad que la violencia y el odio tengan la última palabra y que siempre existirán la guerra y la destrucción –

 

Es verdad: que un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: "Consejero", "Héroe Divino", "Padre que no muere", "Príncipe de la Paz".

 

No es verdad que debamos esperar la llegada de personas especialmente agraciadas, profetas de la Iglesia, antes de que nosotros asumamos alguna responsabilidad –

 

Es verdad: que Dios derramará su Espíritu sobre todos los mortales; sus hijas y sus hijos profetizarán y los ancianos tendrán sueños ...

 

No es verdad que nuestros sueños de libertad, humanidad y justicia, de dignidad humana y de paz no valgan para este mundo –

 

Es verdad: que llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.

 

(Fuente desconocida)