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El siguiente texto es un intento de actualización de la carta de San Francisco a las autoridades de los pueblos basada en la situación actual:

19.01.2003

"A todos los que tienen poder en este mundo,
los reyes y los presidentes de los pueblos,
cancilleres y ministros,
parlamentarios y expertos,
directores y consejos administrativos
y a todos los que deseen leer esta carta,

 

del hermano Francisco,
pequeñuelo y despreciable siervo, salud y paz.

 

Algo tienen que incluir en sus perspectivas políticas:

 

la seguridad de que la muerte se acerca.

 

Por eso les ruego,
con la reverencia que puedo, que no echen en olvido al Señor
al actuar políticamente.

 

Déjense guiar por los mandamientos del Señor al organizar el mundo.

 

Porque todos
aquellos que los echan al olvido
y se apartan de sus mandamientos

 

serán echados por él al olvido.

 

Y, cuando llegue el día de la muerte,
todo lo que creían tener les será arrebatado.

 

Y cuanto más sabiduría y poder
alguien acumule y utilice en contra de los demás,

 

tanto más padecerá en el infierno.

 

Por esta razón, señores míos,
les doy este consejo:

 

El principio más importante del obrar político

 

se hace palpable
en el símbolo del pan y el vino,
en la memoria del santísimo cuerpo
y la santísima sangre de nuestro Señor Jesucristo,
en el recibimiento del amor que se da,
en el pesebre, en el cual Dios se pone del lado de los pobres,
en el comportamiento que renuncia al poder
y al dominio.

 

Esto deben hacerlo aparecer en público,
por medio de señales que se vean y oigan,
por leyes y normas, con estructuras e instituciones,
con empleados y organismos.

 

La intención de ustedes debe ser:
fomentar el reconocimiento público
para con el amor de Dios y su entrega a los hombres.

 

Y rindan alabanzas y acciones de gracias al Señor Dios
no sólo individualmente, sino con todo el pueblo.

 

Porque sólo fijándonos en El podemos
vivir de verdad humanamente.

 

Y sepan que, si no hacen esto,
tendréis que rendir cuenta en el día del juicio,
ante su Señor Dios Jesucristo.

 

Los que retengan consigo y guarden este escrito, sepan que son benditos del Señor Dios"

 

(actualizado por A. Rotzetter).

 

CCFMC, Lección 20, La Teología de la Liberación desde el punto de vista franciscano, P 35s