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La experiencia de Francisco de Asís

En el punto central de las experiencias de Francisco de Asís está el Jesús de los Evangelios, cuyos rastros y enseñanzas deben ser descubiertos y seguidos sin omitir nada. Jesús no es tanto aquel que realiza milagros y habla palabras poderosas, sino el Cristo pobre: sin pertenencias, desnudo en el pesebre, desnudo en la cruz. Desde este punto de vista Francisco observa el mundo, los hombres y Dios. El no necesita las exposiciones de los teólogos para descubrir al Cristo de los Evangelios.

Esto hace ineludible el conflicto con la Iglesia. La tensión entre el Evangelio entendido de manera radical y la institución Iglesia, no es soportada por muchos movimientos de pobreza del medioevo y siempre lleva a la ruptura con la Iglesia. Francisco puede evitar esto con la petición de un cardenal protector8, que proteja a sus hermanos hacia afuera y hacia dentro (cf. 2 R 12,3).

La mendicación de los hermanos no es un ejercicio de humildad, sino una necesidad. Es el resultado de la decisión de ser pobres y sencillos. Los pobres y los sencillos experimentan que les es retenida su paga. .Y cuando no nos den la paga del trabajo, recurramos a la mesa del Señor, pidiendo limosna de puerta en puerta. (Test 22).

En los eremitorios Francisco quería que los hermanos mendigaran por solidaridad hacia los pobres, la comida de sus propios hermanos (cf. REr 5).

La experiencia vergonzosa de tener que mendigar es cambiada positivamente por Francisco con la indicación de que Cristo y María fueron pobres ellos mismos y que vivieron el mismo destino (1 R 9,5).

CCFMC Lección 19, C 2.2

10.06.2009