De todo lo dicho anteriormente, se puede deducir que también la actividad misionera, el “Ir por el mundo” (1 R 14-16), debe estar bajo un signo contemplativo. Igual si Francisco predica, vive con los leprosos o realiza el trabajo despreciado de los pobres, él lo hace desde la plenitud del encuentro con Dios. Existe en la literatura de ese tiempo una fórmula que nos lo muestra con claridad: Francisco quería “contemplando se tradere” (= entregarse desde la contemplación).
Esa formula se hace comprensible comparándola con la dominicana:
CCFMC, Lección 10 , Información C 9

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