Francisco y Clara vivieron en un tiempo movido.
Ellos nacieron en el “siglo de la revolución comercial” ,
que es comparable por las consecuencias para ese tiempo,
con la actual globalización del mercado y de las ideas.
El movimiento que desataron Francisco y Clara no es producto espontáneo
y en la Iglesia incluso es el motor de una transformación intensa.
A causa del comercio,
lamentablemente también por las confrontaciones bélicas,
hombres y mujeres con frecuencia,
tuvieron encuentros con diferentes formas de vida, culturas y religiones.
También la teología tomo rumbos desconocidos para ese tiempo,
asumió el pensamiento del filósofo pagano Aristóteles,
para poner en armonía la fe y la razón por nuevos medios.
Después de mucho tiempo de autosuficiencia,
la Iglesia vio mas allá de sus propias filas.
Fue Francisco quien de nuevo la hizo consciente
de que le fue confiado un mensaje para todos los pueblos.
Francisco se sentía en la obligación para sí mismo y para su fraternidad,
de llevar ese mensaje más allá de las fronteras cristianas.
El papa Honorio III, quien escribió en 1221 la primera bula misionera “Ne si secus”,
lo entendió y lo apoyó espiritualmente.
Acerca de cómo realizarlo no existía aparentemente ninguna instrucción.
Esto nos lo muestra el comportamiento variable de Francisco, por un lado,
y el de los primeros hermanos con los musulmanes, por otro.
Aquí se trata de la necesidad teológica y práctica,
de hacer tomar “cuerpo”, encarnar el Evangelio en las diferentes culturas
Tampoco se debe ignorar que las culturas son creadas por ser humanos vivos y
que por esto están sometidas a cambios constantes.
La Inculturación entonces es un proceso
que sucede constantemente y en todas las culturas,
también en la llamada cultura cristiana.
La Inculturación también incluye la encarnación de las comunidades
que se han propuesto como meta
la de vivir el Evangelio siguiendo el ejemplo de Francisco y Clara.
Ellos nacieron en el “siglo de la revolución comercial” ,
que es comparable por las consecuencias para ese tiempo,
con la actual globalización del mercado y de las ideas.
El movimiento que desataron Francisco y Clara no es producto espontáneo
y en la Iglesia incluso es el motor de una transformación intensa.
A causa del comercio,
lamentablemente también por las confrontaciones bélicas,
hombres y mujeres con frecuencia,
tuvieron encuentros con diferentes formas de vida, culturas y religiones.
También la teología tomo rumbos desconocidos para ese tiempo,
asumió el pensamiento del filósofo pagano Aristóteles,
para poner en armonía la fe y la razón por nuevos medios.
Después de mucho tiempo de autosuficiencia,
la Iglesia vio mas allá de sus propias filas.
Fue Francisco quien de nuevo la hizo consciente
de que le fue confiado un mensaje para todos los pueblos.
Francisco se sentía en la obligación para sí mismo y para su fraternidad,
de llevar ese mensaje más allá de las fronteras cristianas.
El papa Honorio III, quien escribió en 1221 la primera bula misionera “Ne si secus”,
lo entendió y lo apoyó espiritualmente.
Acerca de cómo realizarlo no existía aparentemente ninguna instrucción.
Esto nos lo muestra el comportamiento variable de Francisco, por un lado,
y el de los primeros hermanos con los musulmanes, por otro.
Aquí se trata de la necesidad teológica y práctica,
de hacer tomar “cuerpo”, encarnar el Evangelio en las diferentes culturas
Tampoco se debe ignorar que las culturas son creadas por ser humanos vivos y
que por esto están sometidas a cambios constantes.
La Inculturación entonces es un proceso
que sucede constantemente y en todas las culturas,
también en la llamada cultura cristiana.
La Inculturación también incluye la encarnación de las comunidades
que se han propuesto como meta
la de vivir el Evangelio siguiendo el ejemplo de Francisco y Clara.
De CCFMC, Lección 17 Introducción

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