|
|
La manera de ser de la misión franciscana
27.06.2003
A continuación se mostrarán fundamentos básicos, por la aparición de nuevos docu-mentos franciscanos, mediante los cuales se debe hacer comprensible lo que significa "paz y salvación".
Fundamentos
Confianza en la vida:
Las franciscanas y los franciscanos no deben proyectar tendencias pesimistas, sino anunciar confiadamente la Buena Nueva de una vida realizada. Por eso también es válida en el sentido franciscano original, la prioridad de la vida sobre la palabra. "Vivimos en una época extraordinaria de la historia de la humanidad, en la que las más altas cumbres del progreso, jamás antes alcanzadas por el género humano, coin-ciden con abismos de confusión y de desaliento que tampoco se habían visto nunca. En nuestros días, más que en ninguna otra ocasión, se nos urge a que seamos `la luz que ilumina el mundo',... Porque el Señor puso en nuestras manos el remedio contra el desáni-mo, los presagios de calamidades, el abatimiento y la ansiedad que aqueja a nuestra época: tenemos la Buena Noti-cia!" (Medellín 1971, Nº 17)
Respeto por las religiones:
"Vemos que los pueblos de otras religiones poseen grandes valores espirituales, que de ninguna manera queremos destruir. Creemos firmemente que brilla para ellos la luz que el Creador de los hombres les ha infundido" (Mede-llín 1971, Nº21) "El her-mano menor se alegra de la valorización del mundo religioso. El alaba al Señor por las maravillas que se realizan en medio de todos los pueblos. Busca el diálogo y la oración en común. De esta manera se llega a un intercambio de la experiencia de Dios. Las visitas mutuas, sobre todo en celebraciones religiosas, se convierten en seña-les de una fraternidad general creciente. Tales contactos, también trazan el camino para empre-sas conjuntas entre todos los hombres de buena voluntad, para una mayor justicia y paz en el mundo." (Mattli 1978, Nº 27). El papa Juan Pablo II, ha tomado decididamente este camino con su llamado a la jor-nada de oración de las religiones del mundo por la paz, y nos ha dado el valor a noso-tros los Franciscanos y Franciscanas, de esco-ger el camino del diálogo interreligioso.
Búsqueda común de la verdad:
Esto no debe ocurrir por manipulación o por absolutización de nuestra verdad, sino en el diálogo fraterno y en la búsqueda común de la verdad. "Fieles a las exigencias de nuestra minoridad, buscamos ganarnos el corazón de los hombres, por el camino del diálogo, del respeto mutuo, de la escucha mutua, de la comprensión y aceptación mu-tuas. Si somos portadores del mensaje y de ciertos valores, debemos al mismo tiempo estar dispuestos a reconocer el mensaje y los valores que están presentes en otros. Debemos anunciar al Señor pero también debemos escucharlo humildemente cuando nos habla a través de todas las cosas y a través de todos nuestros hermanos." (Mattli 1978, Nº 13). "Investigando junto con ellos su mentalidad, entablando un sincero diálogo, obede-ciendo al Espíritu San-to, tendamos a construir con ellos una verdadera comunidad local, cristiana y sacramental. Este será fruto del diálogo, el que no se puede imponer desde fuera. Es preciso que salga de dentro, mediante la unidad de sus aspira-ciones religiosas fundamentales, con los valores genuinamente cristianos." (Medellín OFM 1971, Nº 14) o
Respeto por las culturas:
En el encuentro con un pueblo extraño el franciscano, "apreciará sus valores cultura-les y entonará el cántico a las criaturas, al mirar el amor, el sentido de comunidad, la decencia, la alegría del pueblo: todo ha sido creado por él y para él! Con base en esta interpretación teológica también se facilita `encarnar' el Evangelio en las culturas, para que comience aquí una nueva figura y una nueva historia." (Mattli 1978, Nº 25; cf. también Mattli 1982, Nº8). Superación de un clericalismo que no es franciscano: "Nosotros observamos en muchos casos, que donde están centralizadas las activida-des e iniciativas de la comuni-dad cristiana en el sacerdote, no hay crecimiento del pueblo de Dios en su responsabilidad para la formación de la vida ... Nos acordamos de Francisco de Asís, que era considerado como `hermano' por sus compañeros. El no que-ría que la comunidad tuviera una organización jerárquica. Nosotros tenemos que cumplir una tarea especial en la Iglesia, y es la de ser una comunidad viva de her-manos y hermanas, que van juntos por el mismo camino y de esa manera representa la bondad de Dios para todos los hombres." (Mattli 1982, Nº9) Todo esto son exigen-cias expresadas de manera bonita. Pero para poder realizarlas de hecho, se exige:
Constante conversión:
"La aceptación del camino de Jesús nos exige una `metanoia', una conversión personal y comunitaria; sólo así conseguiremos penetrar las culturas con los valores evangélicos. Nosotros mismos debemos ser evangelizados, liberándo-nos del pecado y de toda participación en injusticias y opresiones, y de todo aquello que de alguna forma pueda impedirnos recibir y proclamar el amor de Dios que actúa en el mundo." (Bahia 1983, Nº 15; cf. Mattli 1978, Nº 12).
Fraternidad creíble:
"Nuestro estilo de vida en fraternidad puede ser un signo para el mundo actual, ansioso de comunión, que quiere una sociedad nueva y más humana...Entreguen un testimonio de fratermidad, como el mejor medio de evangeliza -ción: "En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos..."(Jn 13,15; cf. EN 69). Así, nuestro estilo de vida sería una invitación para que también otros compartan lo que son, lo que tienen y lo que hacen" (Bahía 1983, Nº 23; cf. todo el capítulo 2: "Enviados como hermanos"). En cuanto a esto las Clarisas en sus constituciones dicen: "Surge, así, el valor inestimable de la vida en comunión de amor. Este género de vida, expresión de la inefable comunión de amor que se da en la Trinidad, nos exige el deber de revalorizarla más y más para manifestar cada día con mayor fuerza el mis-terio de este amor." ( Art 90). En la regla OFS dice: "El sentido de la fraterni-dad los hará felices y dispuestos a identificarse con todos los hom-bres, espe -cialmente con los más humildes, para los cuales se esforzaran en crear condi-ciones de vida dignas de criaturas redimidas por Cristo." (Cap. 2,13)
Oración y mística:
"Nos acordamos de Francisco de Asís, que quería adorar a Dios en todo momento y amarlo en todas las criaturas. El se retiraba a la soledad de las cuevas, bosques e igle-sias... Por eso queremos volver a dar la importancia debida a la oración, la liturgia, el silencio. Sin miedo debemos enfrentar-nos a la deserción de fe del pueblo y parti-cipar creativamente en esto. Cuando este-mos con nuestro pueblo ante Dios, todas nuestras luchas y sufrimientos, las esperan-zas y anhelos, serán puestas en una dimen-sión, que está por encima de todo y al mismo tiempo lo llena todo." (Mattli 1982, Nº 11; para toda la temática cf. lección 10).
Trabajo conjunto interfranciscano:
"Queremos hacer un llamado para un trabajo conjunto generalizado entre todas las familias franciscanas de her-manos y hermanas, dondequiera que se pueda realizar." (Mattli 1978, Nº41; cf. Bahía 1983, Nº 23/6). En la regla OFS dice: "Entre las familias espirituales suscitadas por el Espíritu Santo en la Iglesia, la familia franciscana comprende a todos aquellos miembros del Pueblo de Dios, laicos, religiosos y sacerdotes, que se sienten llamados al seguimiento de Cristo, tras las huellas de San Francisco de Asís. En maneras y formas diversas, pero en recíproca comunión vital, quieren los diversos grupos hacer presente el carisma del común Padre Seráfico, en la vida y en la misión de la Iglesia." (cap. 1,1). De manera muy enfática hablan las "Proyecciones para el futuro", expuestas en el documento de Mattli de 1982, en pro de un trabajo conjunto, sobre todo en los campos de la formación, comunicación, justicia y paz. CCFMC, Lección N° 9
|