La sociedad está en crisis a nivel mundial. La política carece de soluciones. Tampoco sería posible aplicar lisa y llanamente en la sociedad el estilo franciscano de vida, pero ciertamente puede ofrecer este modelo estímulos para buscar nuevos caminos.
La crítica al capitalismo sólo es profética en el verdadero sentido, si se muestran alternativas concretas. El teólogo evangélico U. Duchrow ve una alternativa así en las comunidades religiosas, que teniendo otra imagen ser humano, se confiesan también en otro tipo de economía.

Los consejos evangélicos:
La tradición de la Orden siempre ha buscado centrar la atención en otro modelo de sociedad y esto por un manejo alternativo de las energías humanas. Ella ve en los tres consejos evangélicos los lemas no sólo para la relación con Dios, sino también para el desarrollo de la convivencia humana: La "pobreza", en especial, compromete a la comunidad de bienes y a un comportamiento solidario consecuente hacia dentro y hacia fuera. Los pobres se convierten en un punto de referencia de la propia vida. Teniendo en cuenta el seguimiento del hermano Francisco y la hermana Clara, esto es válido hasta hoy para la familia franciscana.
Rechazo de la propiedad privada:
En el transcurso de la historia de la Iglesia, ha habido muchas formas de vida que han rechazado de raíz la propiedad privada. Una de ellas son Francisco y Clara. Ellos entienden la "pobreza" no sólo como un desprendimiento interior de las cosas, más bien quieren vivir "sine proprio", "sin propiedad" (cf. 1 R 1,1). La "apropriatio", "apropiación" o sea "acumulación" es para ellos casi el pecado capital de la humanidad (cf. REr 2). Por eso el himno que entona Pablo por la encarnación de Dios, tiene tan grande importancia en la realización práctica de la forma de vida franciscana. Pablo habla de "expropriatio" (cf. Fil 2,5), de la "auto-expropiación de Dios", para no ser más que un hombre entre los hombres. Francisco y Clara quieren seguir el camino de Jesús con su pobreza radical. En esto radica lo más esencial y lo más profundo, lo que se debe decir y esperar del movimiento franciscano.
Alternativa del dinero:
Por siglos existió una economía que funcionaba sin dinero. Y cuando la economía del dinero desplazó al sistema de intercambio en las ciudades italianas, Francisco rechazó el dinero para sí y para su comunidad. Su experiencia era: el dinero separa y es en últimas enemigo de la vida. Por esto él veía en el dinero "estiércol del diablo mismo", (cf. 2 C 65), polvo "mugre apestosa" (cf. 2 C 66), "un engaño del diablo", con lo cual recuerda la culebra seductora del paraíso (cf. 2 C 68). En el transcurso del tiempo - con la introducción generalizada de la economía del dinero - los hermanos y las hermanas de la familia franciscana se han acostumbrado como algo natural al uso del dinero. El juicio sobre el dinero como el del hermano Francisco, sólo se da cuando consideramos la dimensión de la injusticia. Las hermanas y hermanos de Clara y Francisco deben desarrollar a ese respecto una nueva sensibilidad y apoyar alternativas existentes para el dinero.
Solidaridad franciscana con los pobres:
En el transcurso de la historia, franciscanas y franciscanos no han tenido temor de asumir diferentes alternativas económicas dirigidas hacia los pobres. De esta manera fueron fundados los "Monti frumentarii", "Bancos de granos", para tener reservas para épocas de hambruna. El beato Bernardino de Feltre (+1494) reunía a nobles y ricos en fraternidades para que apoyaran a los pobres y visitaran a los enfermos. Junto con otros fundó bancos para que también las clases más bajas pudieran recibir préstamos de dinero: los llamados "Monti di pietà", que tuvieron gran auge en Italia, España, Francia y Alemania. Eran acusados por algunos teólogos de cobrar intereses y que con esto iban en contra de la prohibición de intereses que hasta nuestro siglo fue mantenida en la Iglesia. El Concilio V de Letrán se puso en su 10 sesión el 4 de mayo de 1515, del lado de los franciscanos. Se sostiene en el decreto "Inter múltiplices" sobre la prohibición absoluta de intereses, basándose en Lc 6,34. No se debe "esperar del préstamo otorgado nada fuera del capital prestado. Este es el propio significado del cobro de intereses, buscando sacar ganancia y provecho del uso de una cosa que no trae ganancia sin trabajo, sin esfuerzo y sin riesgo." El Concilio hace referencia a los Monti di pietà, "ese bien tan extremadamente útil y grande para la comunidad". Hace énfasis en el principio de la justicia que prohibe el cobro de intereses y lo complementa con el principio de la misericordia y la verdad, "para que se les ayude a los pobres". Se admite que los Monti di pietà, "deban recibir una remuneración modesta para su conservación y fortalecimiento", "sólo para este fortalecimiento, para los empleados y demás cosas que... pertenecen al sustento" (Denzinger 1442s.). Como una alternativa vivida proféticamente frente al capitalismo, nosotros los franciscanos deberíamos ayudar a desarrollar formas de vida que estén menos determinadas por el dinero y la propiedad.

CURSO BASICO SOBRE EL CARISMA MISIONERO FRANCISCANO. Crítica Profética a los sistemas sociales, Lección 21

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