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La familia franciscana celebra en este ano el aniversario de los 750 anos de la muerte de Santa Clara.

08.04.2003

El Papa Juan Pablo II escribe: “En esta nuestra época, se hace necesario renovar el descubrimiento de Clara, por la importancia que tal descubrimiento reviste para la vida de la Iglesia. El redescubrimiento de este carisma y de esta vocación es algo indispensable. El descubrimiento de la divina leyenda de Francisco y Clara es algo realmente necesario”. Comencemos pues a redescubrir nuevamente el carisma y la vocación de Clara.


Siguiendo el ejemplo de Francisco y Clara, también nosotros queremos dar testimonio de un Dios que se “entromete” en la vida del mundo, que interviene en nuestra vida. Apuntamos hacia un misterio que está continuamente presente en medio de nosotros: el misterio de un Dios que quiere liberarnos de toda forma de opresión y esclavitud. Somos así, testigos y representantes de una religión de la encarnación.


CCFMC, Lección 1, A


Su aceptación y adhesión a la Religión de la Encarnación - introducida en el mundo por Jesús de Nazareth - constituía el vínculo común que unía la vocación de Francisco y Clara. Sin embargo, no fueron ellos las únicas personas que se sintieron animadas por esta convicción, ya que “el Señor les dio” multitud de hermanos y hermanas (cf. Test. 4).


Todavía en nuestra Época un gran número de personas, grupos, comunidades y Órdenes se sienten en estrecha relación con Francisco y Clara y siguen su inspiración. Para todos ellos conserva todo su valor aquello que Clara escribía a sus hermanas: “Entre los múltiples beneficios que hemos recibido y que a diario seguimos recibiendo de la generosidad del Padre de toda misericordia, y que debemos de continuo agradecer a El, el Señor de la Gloria, el mayor es el don de nuestra vocación. Y precisamente porque se trata de un don tan perfecto y tan sublime, debemos sentirnos mas obligadas a consagrarnos por entero a esta vocación. Por eso, el Apóstol dice: "Reconoce tu vocación".El Hijo de Dios se ha hecho para nosotros el Camino. Y fue justamente este el Camino que nuestro Padre San Francisco, su auténtico enamorado y seguidor, nos enseñó con su palabra y con su ejemplo” (Test. Clara 1-2).

br>Sin embargo, no basta hablar de la vocación que tenemos en común; tenemos también que dar un testimonio común al mundo. Hoy en día, esto se ha vuelto más necesario que nunca. Hasta ahora es muy poco lo que hemos hecho por promover nuestra vocación franciscana. Como tampoco nos hemos empeñado en presentarnos como una familia unida.


CCFMC, Lección 2, Introducción A


En el año de 1982, el Papa Juan Pablo II, quien se hallaba en Asís, se refería en los siguientes términos a Francisco y Clara:


"Resulta ciertamente difícil separar estos dos nombres: Francisco y Clara, por cuanto ellos evocan dos fenómenos, dos leyendas... Al pretender celebrar el aniversario de Clara, ustedes tienen que hacerlo con la mayor solemnidad. Separar los dos nombres es algo realmente bien difícil. Entre ambos existe un lazo común tan profundo, que resulta comprensible únicamente valiéndose de la ayuda de criterios de la espiritualidad franciscana, cristiana, evangélica, pero no de criterios humanos. El doble nombre Francisco-Clara corresponde a una realidad inteligible tan sólo por categorías cristianas, espirituales, celestiales; pero al mismo tiempo, se refiere a una realidad de esta tierra, de esta ciudad, de esta Iglesia.


Todo ha venido a suceder aquí. No se trata de un puro espíritu, de puros espíritus. Ambos fueron personas reales, seres de cuerpo y alma. Más, en la tradición viva de la Iglesia, de toda la cristiandad, incluso de toda la humanidad, no queda únicamente esta leyenda. Nos queda lo que Francisco descubrió en su hermana: cómo ella se unió a Cristo en santo matrimonio. El se vio a sí mismo como en su imagen, en la imagen de la esposa de Cristo, de la esposa mística, conforme a la cual edifique su santidad... Francisco se vio a sí mismo como un hermano, un pobre conforme a la imagen de santidad de aquella auténtica esposa de Cristo, con quien identificó la imagen de la perfecta esposa del Espíritu Santo, Santa María ...


Este es el lugar, en donde - hace ya ocho siglos - muchos peregrinos se encontraron para contemplar la leyenda divina de Clara al lado de Francisco; una leyenda que ejerció una gran influencia sobre la vida de la Iglesia y sobre la historia de la espiritualidad cristiana.


En esta nuestra Época, se hace necesario renovar el descubrimiento de Clara, por la importancia que tal descubrimiento reviste para la vida de la Iglesia. El redescubrimiento de este carisma y de esta vocación es algo indispensable. El descubrimiento de la divina leyenda de Francisco y Clara es algo realmente necesario" (Clara, la mujer nueva, 5).


CCFMC, Lección 2, D 1