No dejar pasar el momento oportuno
Durante toda su vida los seres humanos buscan la felicidad y la realización de sus sueños. Por esta razón quizás siempre les acompaña el miedo de poder desaprovechar una ocasión oportuna que se presente. Se debe “tomar la ocasión por los cabellos”, se dice popularmente. Cuando la oportunidad ha pasado, ya no se puede revertir. En griego existe un término para ello: Kairos. Es un término religioso y filosófico que expresa el momento oportuno y único que debe ser captado y utilizado para tomar una decisión: una ocasión que no debe desaprovecharse. En los textos bíblicos aparece Kairos para expresar el momento oportuno dado por Dios para una ocasión especial, o para realizar una misión o tarea.
En la vida de Francisco descubrimos una serie de acontecimientos que el pobre de Asís comprendió como signos de Dios, y los tradujo en acciones concretas.
En el año 1205 tuvo un encuentro con un leproso. Lo que le había parecido repugnante hasta entonces se transformó en dulzura, tal como testimonió después en su Testamento. Iluminado por el Espíritu de Dios reconoció en el rostro desfigurado del leproso el rostro sufriente de Cristo. Desde ese momento se trasformó su perspectiva de vida. Los pobres se convirtieron en el punto orientativo de su vida.
En 1206 devolvió públicamente sus vestidos a su padre en presencia del obispo. Fue un gesto de despedida de su familia y de toma de distancia del centro adinerado de Asís, para ponerse a disposición del señorío de su Padre en el cielo.
En 1207 escuchó la voz desde el crucifijo de San Damián que le dijo: “¿No ves que mi Iglesia está a punto de descomponerse?”. Lo toma al pie de la letra y reconstruye tres capillas.
El 24 de febrero del 1208 Francisco escuchó el discurso de misión de Jesús en la Capilla de la Porciúncula. Entonces exclamó interiormente entusiasmado: “Esto es lo que quiero, esto es lo que busco y quiero vivir desde lo hondo de mi corazón” (1 Cel I,22)
Una luz interior le dio la certeza, tal como expresó después en su Testamento: “Nadie me dijo lo que tenía que hacer, ni el Papa ni ningún Obispo ó Abad, sino Dios mismo me lo reveló”.
Esos acontecimientos importantes en la vida del Santo fueron Signos de Dios, momentos de Gracia que transformaron su vida y llevaron a renovar la Iglesia. Los pobres reencuentran su lugar en la Iglesia y en la sociedad. Fue un Kairos, que Francisco vivía con enorme intensidad.
También el origen y la historia única de los efectos del CCFMC en la Familia Franciscana fueron momentos de Gracia que no hubiesen sido posibles en tiempos posteriores. Este Curso es único no tanto en el sentido de su cualidad y profundidad; se han escrito tantos documentos y libros para la renovación de la espiritualidad franciscana que llenan las librerías en todo el mundo. Lo que sí es único, es este intento del CCFMC de ofrecer un programa mundial, intercultural e interfranciscano de renovación.
En este espíritu se ubica el Seminario internacional del CCFMC, celebrado del 18 al 28 de octubre en Karukutty, Kerala/India. 57 participantes provenientes de 14 países reflexionaron y compartieron durante 10 días sobre cómo poder actualizar el CCFMC de acuerdo a los cambios que vivimos. El resultado principal es el que se refiere a la regionalización del CCFMC en Asia: la responsabilidad y su realización es delegada a unidades más pequeñas.
La Región del Sur de Asia se ha puesto en camino y ha marcado un inicio.
Otros pasos se darán. Es de resaltar la disponibilidad de hermanas y hermanos jóvenes de asumir responsabilidades. Es de esperar que el entusiasmo se mantenga y que esta llama encendida se expanda a las otras regiones.
Andreas Müller OFM
La India: el Seminario del CCFMC ofreció inspiración y ánimos
A continuación se informa sobre algunos puntos principales de este Seminario por parte de unos participantes y animadores de renombre:
La Hna. Stella exaltó en su informe los esfuerzos de quienes posibilitaron la realización de este seminario en la India, al que asistieron 57 participantes de 14 países. “Fue un momento particular repleto de gracia, pues convocó a miembros de la Familia franciscana al encuentro”. Este Seminario fue una excelente oportunidad para profundizar en nuestra espiritualidad franciscana, para aprender juntos y para reflexionar sobre las lecciones a la luz de las circunstancias presentes de nuestro medio ambiente y trabajar en su actualización. La “visión mundial así como el núcleo y centro de las lecciones deben mantenerse como una comprensión amplia del espíritu franciscano; al mismo tiempo podrían ser incorporadas nuevas perspectivas e informaciones para enriquecer los textos”, acentuó la Hermana Stella. La calidad efectiva del CCFMC se mostrará en la medida que logre ser asumido como desafío a nuestra misión profética para vivirla en el hoy.
Se trabajó en las siguientes lecciones:
1. La Familia Franciscana
2. La historia del Movimiento franciscano
3. La Misión franciscana según las fuentes originales
4. Fundamento bíblico-profético de la Misión franciscana
5. La Misión franciscana según las fuentes modernas
6. Fundamento teológico de la Misión franciscana
7. El encuentro con los musulmanes
8. El diálogo con otras religiones
9. Inculturación como tarea franciscana
10. Desafíos desde un mundo secularizado
11. Nuestra relación con la ciencia y la técnica
12. Crítica profética a los sistemas sociales: capitalismo y marxismo
13. Opción por los pobres
14. Hombre y mujer los creó ...” Un desafío franciscano
15. Fraternidad universal
16. Trabajo franciscano por la paz basado en la justicia y conservación de la Creación
17. Contemplación y misión
18. Una comprensión franciscana propia: Todas las creaturas forman una familia.
El movimiento franciscano abrió la posibilidad de cuestionar la injusticia, provenga de donde provenga. Ayudó a formar una nueva conciencia. El status quo, o sea, los valores y normas vigentes, fue puesto en duda y reevaluado. Francisco, según la Hermana Stella, fue un hombre profético que denunció públicamente el mal y la injusticia, y que anunció incansablemente la Buena Noticia a aquellos que estaban dispuestos al cambio y convertirse en interlocutores de Dios. La orientación franciscana – esto es, amor profundo por Dios, amor por la vida en pobreza, simplicidad y minoridad, pero también el coraje de denunciar el mal y la injusticia y anunciar la Buena Nueva de Dios – debe ser el hilo conductor a lo largo de todas las Lecciones.
En la presentación de algunas lecciones se descubren algunos déficit. A veces se habló de Dios como si estuviese volando entre las nubes, distanciado de los problemas concretos del mundo. En Jesús de Nazaret nos viene al encuentro un Dios que no se desatiende de ninguna necesidad: él es el Dios de los pobres y sufrientes. Si no traducimos el carisma franciscano al lenguaje actual y al contexto vigente muy pronto podríamos perder el contacto con la realidad, afirma la Hermana Stella. Las lecciones pretenden motivar a esta actualización. Pero esto no siempre se logra con claridad. El CCFMC no debe ser usado para hablar de Dios desde una teología desfasada que lo aleja del mundo. En el Antiguo Testamento, en especial en el libro del Éxodo está claro que Dios está al lado de los pobres. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis se experimenta un Dios de los pobres que libera a los hombres de la opresión, esclavitud y sufrimientos. Nuestra tarea como activos enviados de Dios es llevar esta buena nueva a los pobres.
Al final la Hermana Stella agradeció al Centro CCFMC en Würzburg y a la Oficina CCFMC en Las Filipinas por el aporte concreto para el logro de esta actividad.
“Seguramente no es fácil dar una respuesta a la pregunta sobre qué tan profético es el movimiento franciscano actualmente, cuando se sabe que la realidad en la que vivimos es tan compleja y amplia. Aun así es importante ganar un poco de más claridad para responder frente a Dios, a nuestro fundador Francisco y frente a los 800 años de historia.
Sería ingenuo e hipócrita afirmar que el movimiento franciscano siempre se ha mantenido fiel a su vocación profética. Ser profeta significa ser un signo claro de la presencia de Dios en su pueblo,.... por ello debemos aceptar con tristeza que a lo largo de la historia los franciscanos muchas veces hemos sido signos negativos. En la historia se han dado en nuestra institución comprensiones diversas y contradictorias sobre Francisco y su ideal de vida, se han dado reformas y divisiones que han dejado cicatrices profundas en la familia franciscana; algunas de ellas todavía repercuten en algunas partes del mundo. Si el carisma franciscano significa testimoniar la simpleza de vida, minoridad y solidaridad con los pobres entonces debemos reconocer que frecuentemente nuestra realidad no corresponde a una vida en pobreza...
Afortunadamente nuestra Familia franciscana también puede alegrarse de que el Señor le ha regalado una rica cantidad de miembros que han vivido en santidad. Esta santidad se muestra en tantos signos claros de renovación, como por ejemplo, en el estudio e investigación de las fuentes, en la realización de cursos, seminarios, centros académicos, instituciones franciscanas, etc.; esto pone en evidencia una verdadera hambre y sed por un mejor conocimiento de nuestro carisma específico.
El carácter profético de nuestra familia se muestra en el compromiso de franciscanas y franciscanos con la causa de los pobres, por la paz y reconciliación, por la conservación de la creación...“
La Asamblea de Conferencias Episcopales de Asia (FABC: Federation of Asian Bishops’ Conferences), ha hecho referencia de cuan europeas son las estructuras eclesiales en Asia, apuntó el P. Baltazar al inicio de su tema. En sus estructuras institucionales, en sus celebraciones, en la orientación occidental en la formación de su dirigencia, y con su teología, la Iglesia en Asia se mantiene ajena y distante de los creyentes. Existe un abismo entre la jerarquía eclesial y los cristianos sencillos. Obico citó a un colega coreano que afirmó que el estudio de los teólogos europeos como Barth, Tillich, Bultmann etc. no le ayudó a hacer experimentable la presencia de Dios en la luchas actuales del pueblo.
Como primera tarea de la inculturación en Asia el Padre Baltazar mencionó el fortalecimiento de la Iglesia local en unidad mutua con la iglesia mundial. La Iglesia local debe organizarse ella misma, mantenerse y desarrollarse teológicamente desde sí misma.
Los pueblos de Asia están orgullosos de sus valores religioso-culturales, tales como el amor al silencio y a la contemplación, simplicidad, serenidad, armonía, no violencia, trabajo arduo, amor por la naturaleza, veneración a los padres, ancianos, y sentido por la familia.
Para la inculturación en Asia es necesario un cambio en la teoría del conocimiento que posibilite el nacimiento de una Iglesia asiática. La teoría del conocimiento occidental tiene como base un pensamiento discursivo, una lógica analítica con la tendencia a llegar a juicios rápidos; en ella es característica la seriedad, la orientación a los resultados y el predominio del sujeto. Lo que se necesita en Asia es una manera de proceder holística, que especifique y complemente. Con la Declaración de Asís la Iglesia ha reconocido que ninguna religión puede ser reducida a otra; para que las religiones puedan colaborar mutuamente y apoyarse en buenas obras que conduzcan a la paz y a Dios no tienen por qué coincidir en todos los aspectos.
Las Lecciones del CCFMC ya están traducidas en el idioma tamil
Esta traducción extraordinaria, hecha con gran esfuerzo y dedicación, es el fruto de una decisión tomada durante el Seminario continental del CCFMC en Sri Lanka hace cuatro años, entre el P. Andreas, la Hna. Reginarda y el Hno. Divakar. Ha sido un enorme trabajo, que exigió mucha perseverancia y paciencia y cuyo fruto son las casi 1000 páginas del Curso traducidas al tamil.
No sólo la traducción como tal, sino el mismo hecho que haya sido terminada y presentada durante este seminario fue motivo de una enorme alegría. Al mismo tiempo, esta fructífera coincidencia sirvió de motivación para que los participantes de la India y países vecinos hablaran sobre la fundación de un Equipo coordinador propio. Esto podría ser una buena ocasión para un reinicio de este proyecto intercultural e interfranciscano con nuevos entusiasmos, pues los interesados ya pueden hacer el Curso y estudiarlo en su propio idioma.
Nota:
Este es el primer informe sobre este exitoso Seminario internacional del CCFMC. En el siguiente número se publicaran otras opiniones e impresiones.
Signos de los tiempos
Una vez más la comunidad internacional prometió la rápida implementación de los 8 principales objetivos de lucha contra la pobreza, que habían sido anunciados con gran determinación a inicios del nuevo Milenio. Hasta hoy, los planos de acción aun no se han realizado en gran medida. Caso contrario deberíamos sentirlo a través de nuestras propias actitudes y nuestro estilo de vida.
Cumbre Mundial sobre los objetivos de desarrollo del Milenio
20 a 22 de septiembre de 2010
OMS devela nueva estrategia contra la tuberculosis
La iniciativa identifica, por primera vez, las brechas para acelerar las pruebas y tratamientos y para colocar en el mercado una vacuna totalmente efectiva.
La OMS estima que diez millones de personas podrían morir de tuberculosis entre 2011 y 2015 si este plan no es financiado de manera adecuada.
El doctor Philippe Glaziou, epidemiólogo de esa agencia de la ONU, explicó que el plan incluye el control de la tuberculosis fármacoresistente, que preocupa cada vez más, y el cuidado de enfermos con VIH.
Agregó que control de la tuberculosis está funcionando y recordó que la incidencia global viene reduciéndose desde 2004, aunque a un ritmo demasiado lento.
Para ser implementado, el plan requiere 37.000 millones de dólares.
ONU presenta nueva iniciativa para salvar a millones de mujeres y niños
El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, anunciará hoy una iniciativa que tiene el propósito de salvar la vida a más de 16 millones de mujeres y niños cada año.
Esta tarde, al final de la Cumbre sobre los avances hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se lanzará la denominada «Estrategia Mundial para la Salud de Mujeres y Niños».
La mayor parte del dinero será destinado a los 49 países más pobres del mundo. Los gobernantes de ellos también se comprometerán a aportar 26.000 millones de dólares a sus presupuestos de salud.
Las Metas del Milenio para 2015 pugnan por la reducción anual de dos tercios del número de niños que mueren antes de los cinco años y la disminución de tres cuartas partes de las muertes maternas.

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