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CCFMC Notícias agosto del 2010

La tierra tiene derechos y dignidad

 

Las noticias trágicas no han cesado de darse en este año de catástrofes 2010. Apenas desaparece de los titulares una noticia alarmante, aparecen nuevas noticias sobre las inundaciones más terribles desde que se registran, sobre centenares de muertos, destrucción de la cosecha y de la infraestructura, etc. En su mayoría son golpes dados por la naturaleza, pero que están sucediendo con mayor intensidad y en menor lapso de tiempo. El cambio climático provocado por los seres humanos está mostrando su poder destructivo. ¿Está el mundo fuera de quicio? Sea como sea, es claro que para el eliminar miedo ante el futuro no bastan las acostumbradas medidas internacionales para enfrentar las catástrofes.

Según su tema central la “Cumbre de los pueblos sobre el cambio climático”, celebrado en Cochabamba, Bolivia, en abril del corriente año, no se preguntó únicamente por las causas y consecuencias del cambio climático, sino fue más allá. Tal como acentuó el Presidente Morales en su discurso inaugural se trata de los derechos y dignidad de la tierra. Ella no es un objeto de posesión de los hombres, sino que es sujeto autónomo. La visión mundial antropológica reconoce dignidad y derechos únicamente al ser humano por tratarse de un ser inteligente. Esta visión es superada por otra mucho más amplia: debemos comprender de una vez por todas que somos parte de una totalidad y que nos irá bien únicamente si se toma en cuenta y protege la totalidad. Sobre todo los pueblos andinos han conservado a lo largo de centurias esta huella inequívoca de cara a los falsos senderos que ha tomado el desarrollo industrial. En ellos la tierra es comprendida como la gran madre que produce todo y nos lo da para nuestro beneficio. Ella es como el organismo que incluye todo, que se regula por si misma, que sana los daños y que protege la vida. Es casi una biosfera inteligente, donde el ser humano puede desarrollarse y vivir en paz bajo la condición que respete y asuma esta dignidad y asuma la responsabilidad que tiene frente a cada forma de vida. Tierra y seres humanos forman una unidad que no debe romperse. En otras palabras: la tierra comparte la dignidad y los derechos de los seres humanos.

Esta debe ser la motivación que fundamente una nueva conciencia ecológica. Toda explotación indiscriminada de la naturaleza, cada despilfarro de los recursos limitados de la tierra en razón del lucro son violaciones contra los derechos y la dignidad de la tierra. Se ha discutido, por ello, si estas violaciones deberían ser sancionadas según el derecho. Se ha propuesto erigir un tribunal de la UNO para sancionar las violaciones contra la dignidad de la tierra, la destrucción de las selvas tropicales, la contaminación del aire, el envenenamiento de los océanos, etc. y calificarlos como crímenes contra la naturaleza que impliquen sanciones correspondientes.

Está comprobado, según los informes de los científicos sobre el clima, que es casi imposible evitar un colapso climático si no son reducidas las emisiones de CO². Esto exige una transformación constante de la economía y del estilo de vida. ¿Comprendemos y aceptamos este desafío? Se puede lograr si se construyen relaciones fraternales y cordiales con todas las formas de vida en este mundo. Francisco descubrió y vivió ejemplarmente este estilo de vida hace 800 años. Y esta sigue siendo nuestra responsabilidad especial.

Andreas Müller OFM


 


África

República Democrática del Congo: reinicio festivo del CCFMC en Kinshasa

El día 12 de junio del 2010 marcó el nuevo comienzo oficial del CCFMC en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo. Todo se desarrollo en el marco de una celebración donde el Obispo Stanislas Lukumwena OFM fue nombrado Coordinador del CCFMC para todo el país.

El momento celebrativo inició con una oración y la presentación de los 27 presentes y representantes de las distintas ramas de la Familia franciscana (OFM, OFMCap y varias representantes de las ramas femeninas). Luego de la lectura de la carta enviada desde el Centro CCFMC sobre la recomendación del nombramiento del Obispo Stanislas como Coordinador del CCFMC en el Congo, éste tomó la palabra para presentar los objetivos de las actividades del CCFMC.

Cita: “El trabajo es arduo: la espiritualidad franciscana debe tener acceso y acogida en nuestras casas. El carisma franciscano debe ser reconocido con claridad. Las Hermanas y Hermanos deben ser impregnados de la espiritualidad franciscana. Y por esta razón inauguramos la oficina para que sirva de instrumento de trabajo para la formación de las y los novicios, de los jóvenes de nuestra Orden, y en general para todos nosotros. Cada comunidad debe nombrar a los miembros que son aptos para la formación, para ser animadores que estén dispuestos a ser formados para luego colaborar en la formación. Nosotros daremos los temas que deberán tratarse en los diversos encuentros. El acento está puesto en la espiritualidad franciscana y sus fundamentos. También debemos practicar juntos nuestros Ejercicios espirituales, puesto que somos una familia. Empezaremos en Kinshasa y luego nos extenderemos a Lubumbashi, Bukavu, Kasai, Brazzaville y asi sucesivamente. Queremos cuidar de toda la Familia franciscana”.

Al final de la celebración el padre Stanislas Lukumwena anunció que fue nombrado un comité específico para elaborar y desarrollar los proyectos.

En la ronda de dialogo final los participantes querían saber, entre otras cosas, cuál es la relación existente entre el CCFMC, el Instituto para la Espiritualidad franciscana en Roma y el Centro de Formación para las y los misioneros franciscanos en Bélgica, qué experiencias ha hecho el CCFMC en Alemania, y qué relaciones mantiene con otras instituciones franciscanas.

 

Desde el Centro CCFMC en Würzburg queremos responder brevemente a estas inquietudes:

El Instituto para la Espiritualidad franciscana en Roma participó en la elaboración de las Lecciones del CCFMC. Desde un principio el Curso fue concebido como un proyecto interfranciscano; los Definitorios generales de las Primeras Ordenes, las Clarisas, el Consejo internacional de la Tercera Orden Regular, y la dirección general de la Tercera Orden Secular están representados en la dirección internacional del CCFMC. La intención principal del Curso es ofrecer una alternativa de cómo enfrentar los problemas actuales desde la perspectiva franciscana y ayudar a la formación de una conciencia franciscana. Las Lecciones son un fundamento importante para el desarrollo de iniciativas y acciones concretas en la vida eclesial y social. El Centro CCFMC en Alemania coordina a nivel mundial la divulgación del Curso entre las Hermanas y Hermanos de todas las ramas de la Familia franciscana y procura mantener la red de comunicación con otras las instituciones interfranciscanas y con organizaciones no gubernamentales activas en las áreas de justicia, paz y cuidado de la Creación. Hasta hoy hemos hecho la experiencia que el Curso CCFMC fortifica la conciencia de pertenencia de cada Orden y Congregación a una sola Familia franciscana mediante el trabajo en común y que es un instrumento que unifica y sirve de fuente de energía.

 

América Latina

Paraguay: la juventud en el campo como trabajo prioritario del CCFMC

Una de las actividades principales CCFMC en las zonas rurales pobres de Paraguay es el promover en la juventud el amor a la tierra y a la naturaleza mediante actividades agrícolas prácticas, por ejemplo, elaborando abono natural para su venta. Irma Britez, Coordinadora del CCFMC para Paraguay, comparte sobre esta área de su trabajo.

Entre otras cosas se apoya a una serie de comisiones en las Comunidades, que tienen como tarea mejorar las condiciones de vida de sus miembros. Un ejemplo concreto es el apoyo que se da a la comunidad del barrio pobre de Malloquín, donde viven más de 100 familias. Otro ejemplo, en el cual se comprometen sobre todo miembros de la OFS, es la elaboración comunitaria de productos agrícolas, tanto para su venta como tal o en forma de comidas típicas. La cantidad de jóvenes que participan en las diversas comunidades con esos proyectos ascienden entre 30 a 50. Las regiones en las cuales se llevan a cabo estas actividades de apoyo del CCFMC son, entre otras: Encarnación, Caaguazú, Villa Rica, Pedro Juan Caballero, Nepomuceno, Maciel y Capiibary.

Uno de los puntos culminantes de las actividades hechas por el CCFMC en este año 2010 fue el Seminario de la Región Cono Sur, llevado a cabo del 9 al 14 de febrero en Asunción, capital del Paraguay; el Encuentro anual de los Animadores del CCFMC fue realizado del 23 al 25 de abril, el cual sirvió de plataforma para compartir las experiencias personales y la vida franciscana de cada Animador; y el 22 de mayo se llevó a cabo el Encuentro de los Coordinadores del Paraguay en Ciudad del Este, en el cual se fortaleció el Equipo y se elaboró la lista de fechas para los futuros encuentros. También se han dado una serie de Días de acción, de caminatas ecológicas y eventos conmemorativos.


 

Signos de los tiempos

Un año de catástrofes

El 2010 entrará a la historia como uno de los años más terribles en cuanto a catástrofes anuales registradas en los últimos tiempos. El 12 de enero los medios de comunicación informaron al mundo sobre el terremoto devastador en Haití. En verano sucedieron las inundaciones en China y Pakistán, los inmensos incendios forestales en Rusia y sin dejar de mencionar el gigantesco derrame de petróleo en el Golfo de México. Los cientos de miles de víctimas y muertos son las huellas de luto dejadas en este mundo devastado.

 

Más de 20 millones de seres humanos necesitan ayuda

Las dimensiones de la inundación padecida en la provincia Khyber Pakhtunkhawa de Pakistán son inimaginables. Alrededor de 80,000 km2 en torno al Río Indo y sus ramificaciones están inundadas – corresponde más o menos a la superficie de Italia. El raudal de agua no ha perdonado nada: aldeas, ciudades, infraestructura, las cosechas están destruidas. 20 millones de personas están afectadas. Llevará años para que la gente se recupere y consiga volver a la normalidad, y que las aguan vuelvan a sus caudales. Y esto se logrará únicamente si toda la Comunidad internacional se compromete en la ayuda para la reconstrucción.

 

Incendios forestales en Rusia

En Rusia reina la ola de calor más alta desde que se lleva el registro del clima hace 130 años. La consecuencia han sido unos 600 incendios forestales que se expandieron y devastaron unas 200,000 hectáreas. Muchas personas han perdido la totalidad de sus bienes; el fuego consumió una gran parte de la cosecha y ha llevado a la ruina a miles de campesinos.

Sobre todo los alrededores de la capital, donde vive el 15% de la población rusa, fueron afectados por la intensa nube de humo. Quien pudo buscó huir hacia el campo o al extranjero.

 

Desprendimiento de tierra en China

Dos millones de metros cúbicos de escombros se deslizaron a lo largo de 5 kilómetros de largo y 100 metros de ancho sobre una zona habitada por unas 40,000 personas a la orilla de la corriente Bailong en El Tibet. Más de 1750 personas perdieron la vida. Tormentas diluviales provocaron este alud en la Provincia Gansu. Geólogos y Protectores del medio ambiente coinciden en afirmar que esta catástrofe fue provocada por tormentas, pero también fue agravada por la irresponsabilidad humana: en Zhouqu, de 1952 a 1990 fueron deforestadas cerca de 130,000 hectáreas de bosque para duplicar hasta cerca de 14,000 hectáreas las áreas de producción agrícola.

 

780 millones de litros de petróleo – la marea negra más grande de todos los tiempos

Según valoraciones más recientes alrededor de 780 millones de petróleo crudo se han filtrado en el golfo de México. Los intentos de taponar la fuga por parte de BP hasta la fecha han encontrado complicaciones.

Es el mayor desastre ecológico en los Estados Unidos de Norteamérica desde el hundimiento del “Exxon Valdez” en 1989, del cual todavía se padecen consecuencias. Expertos elevan los costos a largo plazo para la limpieza de los daños ecológicos a cientos de miles de millones. Aun cuando la vida cotidiana ya haya retornando en la región costera, el escepticismo de los afectados seguirá siendo grande. Según las últimas investigaciones alrededor del 80% del petróleo derramado se ha asentado en el fondo del mar. ¿Qué significa esto para la flora marina, para los peces y arrecifes de coral? ¿Qué consecuencias traerán los residuos de petróleo o el diluyente Correxit utilizado para la cadena alimenticia marina? Son preguntas todavía sin respuesta. En cualquier caso esta claro que las perforaciones en el suelo profundo marino para la explotación petrolífica deberán ser permitidas bajo extremas medidas de seguridad. Esto implica costos elevadísimos. Algunos han llegado incluso a la opinión que este desastre marcará el inicio del final de la era de la explotación del petróleo, toda vez que aumente la conciencia ecológica.

Han sido nombradas sólo aquellas catástrofes en este año que han superado las dimensiones normales. Puede agregarse muchas más, que si bien son regionales, para los afectados el sufrimiento no ha sido menor. Son desastres ocasionados por los caprichos del clima, pero que en muchos casos son agravados por la irresponsabilidad humana. Las consecuencias del cambio climático son resultado también de las prácticas de producción económica que no respeta las fronteras del sistema ecológico global. Son signos de alarma que no podemos desoír sin dejar de sufrir las consecuencias.