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CCFMC Notícias julio del 2010

El cambio dificultoso hacia una nueva forma de pensar


De Einstein es la siguiente cita: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos.” Esto suena muy lógico, pero se aplica poco en el mundo real. ¿O es que acaso percibimos, por ejemplo, las fatales consecuencias del cambio climático y estamos dispuestos a hacer algo para evitarlo? Siguiendo a Einstein, eso significaría cambiar el modelo económico orientado preferentemente al crecimiento y al consumo y transformar la mentalidad imperante.

La situación se ha tornado tan dramática pues no se cuenta con alternativas probadas y seguras frente al sistema vigente. Aun así, no debemos renunciar al sueño de que otro mundo es posible. De lo contrario corremos el peligro de darnos por vencido de cara a las catástrofes amenazantes. ¡Sencillamente esta actitud sería fatal! Porque los signos de esperanza sí existen. Cada vez más personas comprenden que no se puede seguir tal como hasta hoy. Ejemplos de posibles alternativas se pueden encontrar en todos los rincones del mundo. Existen nuevas formas de alianzas sociales, nuevas formas de producción, de otra actitud frente al consumo. Soñar una nueva forma de comunidad mundial es real. Innumerables grupos y movimientos están fomentado este sueño en todas las áreas de la vida social. En estos grupos se alimenta la esperanza que puede ser superada la tendencia destructiva del sistema imperante. Alternativas concretas se hacen visibles en “El foro social mundial”, en ATTAC, en los grupos ecologistas. En abril de este año 2010 se llevó a cabo en Cochabamba, Bolivia, la llamada “Conferencia mundial de los pueblos sobre el cambio climático y los Derechos de la Madre Tierra”. 15.000 activistas de todo el mundo están en su base para discernir  cómo seguir adelante de cara a los frustrantes resultados de la Cumbre del clima del 2008 en Copenhague. La elección del lugar no fue una casualidad, sino sobre todo por su referencia a los pueblos andinos, en cuya tradición esta la veneración especial a la “Pachamama” (“la Madre Tierra”). El mensaje del Encuentro fue claro: “O se muere el capitalismo o se muere la tierra”. En palabras menos llamativas: o superamos el sistema económico basado en el consumo y la ganancia respetando las leyes y las fronteras de la naturaleza, o llevamos al planeta tierra a su propia destrucción. Se trata de los derechos de la “Madre tierra” que todos debemos reaprender a respetar.

Como personas que nos sentimos convocados por la espiritualidad de Francisco de Asís nos sentimos agradecidos por estas declaraciones. El mundo entero es creación de Dios, el ser humano y el cosmos están íntimamente ligados. Francisco se gozaba al respecto, y en ninguna otra parte expreso de forma más bella la alegría de estar en el mundo de Dios que en su Cántico de las Creaturas. Todo ser viviente, plantas y animales, gozan de dignidad y valor propio, no son sólo medios para la producción y el consumo. Dios nos los ha confiado a nosotros para que los cuidemos y conser-vemos. Francisco les llama hermanas y hermanos, esto es, seres que son parte nuestra. Esta unidad entre Dios, los seres humanos y la naturaleza como paradigma de la espiritua-lidad franciscana de la Creación no debe reducirse a objeto del arte, sino que es el mensaje político que no podemos obviar. Debemos hacernos presentes en medio de todos aquellos que con amor y pasión se comprometen por la conservación de la Creación. Pues sin espiritualidad no será posible alcanzar la meta de esta gran marcha por un mundo mejor.

De esto fueron concientes los participantes en Cochabamba. Ellos saben que todavía hay un trecho largo y arduo por recorrer. Los recursos limitados de la Madre Tierra y de la biosfera no permiten que “dejemos que siga así” el sistema vigente. Necesitamos alternativas. Pero éstas deben ser capaces de abastecer a seis mil millones de habitantes, sin seguir destruyendo progresivamente el espacio vital de la tierra. El gran desafío será cómo organizar el cambio en armonía con el ecosistema global, en respeto frente a toda forma de vida y frente a la diversidad de la naturaleza. No le puede ir bien al ser humano cuando la va mal a la “Madre Tierra”.

Este sueño se irá tornado posible con pequeños pasos y respirando profundo. Se debe contar con nuevas alianzas y coaliciones entre gobiernos, instituciones, iglesias, centros de investigación y movimientos sociales. En la “Carta de la tierra” y la “Declaración sobre los derechos de la Madre Tierra” de Cochabamba se describen con insistencia los pasos a dar. La visión que otro mundo es posible va tomando forma. Acompañar y participar en este camino es poner en claro que la conservación de la Creación de Dios es una tarea prioritaria del movimiento mundial franciscano.

Andreas Müller OFM


Asia / Oceanía

China

El Primer Seminario del CCFMC fue un gran éxito

Con la clausura del Seminario de nueve días a mediados de mayo se llevó a buen término la primera actividad del CCFMC como parte de una serie de actividades programadas a llevarse a cabo en China continental. Este Seminario fue la tercera parte de tres bloques de Seminarios del CCFMC; todos juntos marcan un hito histórico en el camino hacia una mejor formación permanente para la Familia Franciscana en China.

El Padre Leonard Chen OFM, que asumió la Coordinación del Programa CCFMC en China continental, quedó entusiasmado por el éxito de esta primera serie de seminarios que fueron decididos hace dos años en Bangkok como parte de un Plan de acción para China.

Esta serie de tres seminarios fueron planeados y organizados por el padre Leonard Chen OFM en colaboración con el padre Joseph Ha OFM. Expositores en el Seminario fueron, aparte de ambos mencionados, el padre Lawrance Fan OFM y el padre Joseph Song OFM. Se realizó del 13 al 21 de mayo del 2010 en la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Dong Zhihui, Provincia Shaanxi. 26 franciscanas y franciscanos provenientes de 9 Congregaciones y de siete Provincias de China fueron los participantes.

Los temas tratados durante el Seminario se relacionaron con aquellas Lecciones del CCFMC que tratan sobre vida y misión, y abarcaron entre otras áreas: la Espiritualidad franciscana en relación con la actividad pastoral, con Justicia y paz, y con el medio ambiente. El programa del Seminario comprendió, además, trabajar sobre el Plan de acción, presentación de películas, experiencia de oración de Taizé, y también una excursión. Un punto fuerte lo marcaron aspectos prácticos y la aplicación de lo escuchado en la vida cotidiana; con ello se facilitó a los participantes a renovar tanto la vida personal como la de sus comunidades en el contexto de la cultura local y nacional.

La “Experiencia de oración Taizé” muestra que la creatividad tiene gran cabida cuando se trata de darle forma y sobre todo significado a la liturgia dentro de la formación espiritual. Un punto de mucha importancia del programa fue una excursión a un cementerio para encontrarse y orar por aquellos que se entregaron ya a los brazos de la “Hermana Muerte”. Los participares pudieron constatar que la decisión firme para aprender y formarse en el Carisma misionero franciscano es lo que hace posible el feliz desarrollo de esta serie de seminarios.

Al final del Seminario se formuló un Plan de acción. Su punto central se concentra en la promoción y extención del CCFMC. En septiembre del 2010 los participantes quieren reencontrarse para la segunda serie de seminarios sobre las Lecciones del CCFMC. Pero también se invitarán a otras Hermanas y Hermanos para que se integren a la actividad.

En el transcurso de este Seminario se fue vislumbrando cada vez más claro un objetivo: fortalecer la red de contactos en torno al CCFMC. Se trata de no sólo fortalecer las relaciones existentes, sino ampliar el trabajo de cooperación para dar a conocer más el CCFMC y promover la convivencia. La Hermana Jeanne Luyun SFIC, encargada de la coordinación de la región Asia/Oceanía, transmitió un mensaje al Padre Leonard OFM y a los participantes que fue recibido con entusiasmo y motivó fuertemente a todos.

 

Filipinas

Un resultado excelente de los grupos de estudio del CCFMC

El 22 de mayo concluyó exitosamente el Proyecto “Grupos de estudio” del Curso báscio del Carisma misionero franciscano en Filipinas realizado en el transcurso de más de un año. Desde el 14 de febrero del 2009 se vinieron reuniendo una vez por mes entre 25 a 30 participantes de 13 Congregaciones de la Familia franciscana. Bajo la dirección y acompañamiento de la Hermana Dorothy Ortega SFIC, el Padre Baltazar Obico OFM, la Hermana Jeanne Luyun SFIC y otros expertos del CCFMC, los participantes trabajaron con las Lecciones del CCFMC. Este Programa de estudio fue organizado por el Equipo Nacional del CCFMC en Filipinas en colaboración con la Oficina CCFMC OFS-FFC, bajo la aprobación de la oficina del CCFMC para Asia y Oceanía.

Las Lecciones 4 (Formación inicial y permanente) y 25 (La tarea permanente de las y los franciscanos en la Iglesia) fueron presentadas e iluminadas por la Hermana Maria Renita F. Fabic, coordinadora nacional del CCFMC. Según ella, la conversión es para los franciscanos un elemento de la vida de fe que nunca acaba; esto lo reconoció el mismo Francisco. Ella hizo énfasis que es Dios quien convoca a reparar la Iglesia católica a todo aquel que se ha movido a conversión, tal así como Francisco reconstruyó la Iglesia de San Damián. Los franciscanos deberían ser los primeros en poner los valores del Evangelio en el centro vital de la propia existencia antes de anunciarlos a los demás. A esto se añade la disposición de aprender durante toda la vida y dar testimonio profético.

Los participantes valoraron muy positivamente los contenidos del Programa de Grupos de estudio y expresaron el deseo que se le de continuación. Fue propuesto que se debería elaborar un programa de profundización a partir de lo que se ha hecho hasta hoy con el objetivo de formarse para ser animadores y presentadores del CCFMC. La propuesta fue asumida gustosamente por el Coordinador del CCFMC.

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Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

Acuerdo de los Pueblos

http://movimientos.org/conferenciamundialpueblos/show_text.php3?key=17154

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Signos de los tiempos

“Entre la mística y la pastoral social - Sobre la situación presente de la Teología de la liberación en Brasil”.

Este fue el tema de la destacada actividad del 24 de junio del presente año en el Colegio franciscano de Kreuzburg, en Großkrotzenburg, Alemania. La actividad fue convocada por la Asociación “Franziskanisches Bildungswerk e.V.” en coordinación con la Misión Central de los Franciscanos y la Iniciativa “Publik-Forum e.V.”. Al aula magna del Colegio se hicieron presentes unas 300 personas, entre ellas muchos jóvenes. Un motivo de mucho agradecimiento fue la presencia del renombrado huésped, el Profesor Leonardo Boff de Brasil, que es el teólogo de la liberación más conocido en Alemania. Igualmente estuvo presente el Profesor Udo Schmälzle OFM, Teólogo pastoralista de Münster y al mismo tiempo director pedagógico de Kreuzburg.

La actividad fue desarrollada como un diálogo entre ambos teólogos. Leonardo Boff sorprendió con su ponencia introductoria. Para él la preocupación principal no es el estado actual de la teología de la liberación, sino que el gran desafío lo presenta la conservación de la Creación. Para quienes siguen su trayectoria esto no fue sorprendente, pues desde años ha sido un apasionado defensor de la explotada Madre Tierra. “Necesitaríamos tres veces el planeta tierra para poder seguir manteniendo la sociedad de bienestar de los países industrializados y satisfacer las exigencias de su población”, afirmó. Trajo a colación la llamada Carta de la Tierra, publicada hace diez años. Modestamente – tal como se presentó – no hizo referencia a que él fue uno de sus decisivos redactores. Después de la Cumbre ecológica de la ONU en Río del año 1992 el Presidente de la entonces Unión Soviética, Michael Gorbatschow, quedó muy insatisfecho con los resultados. Por ello convocó una Comisión de expertos para que redactaran para la ONU una especie de Carta Magna de los Derechos Humanos para la ecología, que tuviese un carácter obligatorio (Carta de la Tierra). Él resumió su preocupación de la siguiente manera: “Si nosotros queremos conservar la tierra como hogar habitable para las futuras generaciones todos debemos de convertirnos. La conversión se logra únicamente cuando se tiene espiritualidad”. Entonces invitó a dirigentes de las religiones a formar una comisión, entre ellos a Leonardo Boff. A él le recomendó encarecidamente: “Tú tarea consiste en llenar este Documento con espiritualidad, de lo contrario no necesitamos que se escriba”.

Desde entonces el tema “Conservación de la Creación” es uno de los principales temas para Leonardo Boff. Muchos lo tomaron como huída después del tiempo de su sufrimiento en torno al conflicto de la Teología de la liberación. Por el contrario, él insiste que éste tema es ampliación del fundamento inspiracional de la teología de la liberación, esto es, escuchar no sólo el grito de los pobres, sino también de la tierra explotada, de los animales y las plantas. Ellos son parte de la creación, y pueden tomarse como el cuerpo visible del Dios trinitario y amoroso. La ecología se convierte así en un tema eminentemente teológico y está en el núcleo de la tarea salvífica de la Iglesia. Lamentablemente, nosotros estamos distanciados de este tema debido a las preocupaciones, problemas y conflictos de la actualidad que nos están afectando directamente, tal como el caso de la discusión pública en torno a los abusos de menores en la Iglesia, lo que nos está impidiendo alzar una amplia mirada hacia esos escenarios globales. Aun cuando la crisis actual de la Iglesia es muy dolorosa no debería ocupar todo nuestro espacio de atención y acción.

Fue muy impresionante cómo Leonardo Boff reaccionó en forma serena y tranquila a las preguntas difíciles y provocativas que se plantearon, tomando en cuenta que desde su propia biografía él podría tener razones para reaccionar con animosidad y hacer reclamos. A la hora de hablar de la situación precaria por la que atraviesa la Teología de la liberación, se mostró como un convencido y soberano defensor de la iglesia de los pobres. Naturalmente, él está consciente que en ciertos círculos de iglesia y sociedad en Europa se celebra esta situación de crisis porque desde sus inicios consideran a la Teología de la liberación como un error. Por el contrario, compartió su experiencia sobre la existencia de unas 100,000 Comunidades de Base en Brasil que marcan la vida eclesial. “La Iglesia desde su misma naturaleza es iglesia del pueblo y no iglesia de la jerarquía”. Según el Documento conciliar, “Lumen Gentium”, la Iglesia es Pueblo de Dios. Ella es iglesia de santos y pecadores. Ella se preocupa de los asaltados y heridos tirados a la orilla del camino, y convoca a la sobriedad y conversión. Esto es lo que se practica en las Comunidades de Base de América Latina, no son, por tanto, iglesias paralelas, sino la verdadera Iglesia que se compromete por la totalidad del bienestar de las personas. La Teología de la liberación está viva en las Comunidades de base; en ellas se reúnen millones de creyentes semana tras semana para confrontar sus problemas con la Sagrada Escritura; en ellas se celebra a la vida y se trasmite la esperanza. Y por ello no es de extrañarse que estos creyentes sean entusiastas seguidores del proyecto de Jesús y por ello comprometidos para la conservación de la selva tropical, por los Derechos de los pueblos indígenas, sin darse de brazos cruzados frente a la voraz ansia de lucro que mueve al sistema económico actual. Es por ello que las Comunidades de base conservan esa fuerza de atracción, pese a que no son promovidas desde “arriba”. Ellas se dirigen a sí misma porque parten del convencimiento que el Espíritu de Dios está siempre presente donde dos o más están reunidos en su nombre. Esta es la esperanza para todos y para el proyecto de Jesús, que nunca pasa de largo frente a las necesidades concretas.

Se debe tocar fondo en el problema de la crisis actual en la Iglesia: está en juego la “opción por los pobres”, fundamentada y exigida como irrenunciable en la Biblia. Implica la exigencia de una Iglesia que vive y siente con los pobres; una Iglesia que levanta su voz cuando las estructuras económicas excluyen a aquellas personas que no son producentes o consumidores. A esto se agrega la crasa explotación y destrucción de la naturaleza, cuyas primeras víctimas son los mismos pobres. Desde hace mucho tiempo estos aspectos han estado fuera del interés de la Iglesia; y en este sentido se ha convertido en co-responsable de la situación.

Ambos disputantes (Boff y Schmälze), desde sus respectivas experiencias frente a estos problemas y cada quien con sus diversas acentuaciones, coincidieron en esta valoración fundamental de la crisis global en la sociedad e iglesia. Ambos saben que no habrá solución posible si no se da la disponibilidad a la conversión y al cambio de orientación fundamental.

Y pese a la crítica severa frente a la situación actual de la Iglesia, en el diálogo se mostró claramente que Boff, en comparación a muchos contemporáneos, conserva un alto grado de confianza en la Iglesia y las Religiones. A la pregunta si la Iglesia no solamente es causante de los problemas, sino que también podría ser parte de la solución, respondió encarecidamente: “La Iglesia y las Religiones son las culpables de todo lo que pasa; y si bien es cierto son parte del problema, también son parte de su solución, pues en su núcleo se conservan en salud”. En una entrevista con Radio Vaticano que él concedió desde Großkrotzenburg amplió esta opinión: “los cristianos están algo perplejos cuando ven que la Iglesia ha caído en una crisis moral... Pero para mí esta no es razón para salirse de la Iglesia, pues las sombras en la Iglesia son parte de nuestra realidad. Cada uno de nosotros también tenemos nuestras sombras y nos debemos esforzar por superarlas. Igualmente ocurre con la Iglesia: las debilidades y enfermedades son parte de la Iglesia, pero no forman su núcleo central, pues éste es el Evangelio mismo”.

Así podría resumirse su llamamiento a la Iglesia: Todos somos co-responsables para volver a relucir en el mundo y dar testimonio. Liberación de errores y presiones. Vivimos en medio de dependencias que hacen la vida inhumana. La liberación es un proceso para poder humanizar la vida. ¿Cómo lograrla? Boff remite al Padre Nuestro, que propone esa confianza fundamental en el Padre del Cielo y en la justicia, para que todos tengan el pan diario. Confianza y justicia están íntimamente ligadas.

Andreas Müller OFM