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CCFMC Notícias marzo del 2010

Hacer más de lo que nos creemos capaces


„Reflexiones sobre la actual crisis económica mundial desde una perspectiva franciscana“: este es el tema central de la presente edición del News. Fr. Bill Short OFM nos desafía a reflexionar sobre los problemas que a primera vista son extraños a nuestra forma de vida franciscana; en el fondo de esta crisis económica y financiera se encuentran modelos de conductas diametralmente contrarios a la imagen de lo que el hombre franciscano piensa, dice y hace. No tenemos nada que ver con fondos de inversión libre, especulaciones con sumas millonarias, ni con gratificaciones elevadas a los empresarios o con el Share-holder Value. La simplicidad del ser que corresponde al modelo de vida franciscana no es compatible con ese mundo.

En un primer momento pareció que la comunidad internacional había comprendido la lección de esta crisis. Se impidió el colapso total mundial sólo por medio del bombeo de miles de millones al mercado financiero. De todos lados se escuchó el clamor por un estado más fuerte que regule y controle; igualmente se exigió la participación de los bancos en el pago de los costos de la crisis. Pareció que el sueño neoliberal basado en el lucro, la carencia de leyes regulativas y el egoísmo toco definitivamente su fin. Los G20 (los estados industriales dominantes y países emergentes) decidieron aplicar medidas severas para evitar futuras catástrofes. Pero en ningún lado lo anunciado fue aplicado a la legislación ni se ha traducido en instrumentos eficaces. Peor aún, el mundo financiero pareciera que se está recuperando del shock y vuelve a caminar por los viejos senderos: pago de gratificaciones y la búsqueda del aumento de la ganancia. Se ha vuelto a alejar de su verdadera función: servir al bien común desde la economía real. Hay carencia de lo que Michael Gorbatschow apuntó como premisa para el cambio de mentalidad y dirección: la espiritualidad, esto es, la conciencia de los entrelazos de todas las actividades humanas en el cosmos. Para que el ser humano viva bien es necesario que la totalidad esté bien (humanidad y creación). El “bienestar de todos” no depende del crecimiento continuo de la macroeconomía, sino que cada uno tenga participación en los bienes necesarios en vez de ser acaparados por algunos. La acumulación de unos implica la carencia de otros y la imposibilidad que lleven „una buena vida“. ¡Hace falta una verdadera repartición de los bienes!

Es acá donde entra en juego la espiritualidad franciscana. Francisco vive vitalmente aquella confianza que propone Jesús cuando habló de los lirios del campo y los pájaros en el cielo. Quizá nadie antes ni después de él vivió e hizo suya consecuentemente esta confianza. El prosiguió la visión de una vida consecuentemente recta, de la civilización del amor, no sólo entre los seres humanos sino con todos los animales, las criaturas y con todo lo existente. En el centro de esta visión formalmente ecológica está el Evangelio del pacifismo de Jesús, de su humildad, como Francisco solía expresar. El ser humano sólo puede llegar a ser libre y desinteresado si se sabe acogido y asumido por la presencia de Dios, y este es precisamente el secreto de Jesús y de Francisco de Asís; ni el miedo ni la necesidad de estar asegurados tienen más cabida.

Por ello Francisco se casó, tal como él dijo, con la Dama Pobreza. Ésta no significa miseria ni exaltación del sufrimiento, no es masoquismo en actitud de sacrificio. Pobreza es más bien pobreza interior, participación en la vida vivida de Jesús, ejercicio de la solidaridad con toda la creación y fidelidad a la tierra según Dios. El no quiere poseer nada, sobre todo el dinero significa para él una maldad, porque necesariamente crea injusticia y desigualdad.

Muchos dirigentes eclesiásticos tanto de aquel entonces como de hoy en día tachan esto de sueños ingenuos. Pero esto no hizo vacilar a Francisco, quien siguió su conciencia interior: “Dios mismo me lo reveló”. Si tuviésemos esa conciencia y la amplitud del Espíritu ganaríamos seguridad de que Dios está con nosotros y que realmente nosotros los y las franciscanas podríamos hacer mucho más de lo que nos creemos capaces.

Andreas Müller OFM

 


La actual crisis económica desde la mirada franciscana

En septiembre del año 2008 una de las más fuertes crisis económicas sacudió al mundo, cuyas consecuencias no están superadas del todo. El Hermano William Short OFM presentó una ponencia sobre la mirada franciscana sobre este fenómeno, sus causas y consecuencias. El expuso este tema en la Reunión de la Directiva internacional del Equipo del CCFMC, celebrado a finales de octubre del 2009 en Frascati, y que ofrecemos en una versión resumida a nuestros lectores. William Short es profesor de espiritualidad franciscana en el Instituto superior teológico franciscano de Berkeley.

Se ha dicho mucho sobre el trasfondo de la crisis que hizo tambalear el sistema financiero internacional y que condenó a la pobreza y envió a la ruina a muchísimas personas, sobre todo de las capas sociales pobres. Bill Short analizó en su exposición uno de los aspectos que desató la crisis: la concesión de créditos hipotecarios de alto riesgo y el comercio con documentos de créditos en la bolsa de valores con el único fin del aumento de ganancia.

¿Cuál es el aporte que puede ofrecerse desde la perspectiva franciscana cuando se aborda teorética y prácticamente esta temática? El Hermano Bill Short propone una serie de posibles reflexiones y respuestas en torno a este tema.

1.       El deseo de enriquecerse a costa de los demás es el comienzo del pecado

Francisco de Asís afirma en su Admonición II que el pecado de Adán consiste en el afán de tomar, apropiar y poseer. En el texto original en latín se utiliza la palabra appropiare, que imprime un acento claro a la afirmación, según Bill Short. Por medio de la apropiación, del adueñarse de algo que no me pertenece, se siembra la semilla del mal. Lo contrario de esta dinámica del pecado es la dinámica de Jesucristo y del Evangelio, que consiste en vivir de tal forma de utilizar las cosas sin el afán de poseerlas.

La codicia y la avidez, tanto en el tiempo de Francisco como en el actual, estaría en total oposición al Espíritu de Dios. Ellas son “vicios y pecados” y por ello no provienen de Dios. Lo que se opone frontalmente a ellas es el compartir y el total desprendimiento, tal como aparece ejemplarmente en la parábola del Buen Samaritano en el Evangelio de Lucas.

2.       La explotación del pobre es una ofensa grave contra Cristo

Los pobres son los representantes de Cristo, y por ello siempre deberían ser tratados con respeto, acentuó Bill Short. Como ejemplo sacó a colación un episodio en la vida de San Francisco: Francisco reprendió a un hermano que había criticado a un hombre pobre y le exigió que se disculpara frente a él, pues „todo aquel que insulta a los pobres, injuria al mismo Cristo, pues los pobres portan su estandarte y Cristo mismo se hizo pobre en este mundo por nosotros“.

Las especulaciones con valores de propiedad, que ocasionaron la crisis actual, dañan por sobre todo a los pobres. Es incorrecto tratar a un hombre injustamente, afirmó Bill Short, pero es especialmente reprobable afectar de tal forma a familias pobres. Desde el punto de vista franciscano esta „injusticia que está dirigida directamente contra los pobres“ no solamente se debe catalogar como un crimen, sino como un pecado muy grave.

3.       La codicia y la avidez son la raíz de la injusticia

Bill Short ilustró cómo Francisco de Asís comprendía el „pecado mortal“ mediante su descripción de la muerte de un hombre que vivió lleno de avidez e injusticia en su II Carta a los Fieles: el pecado de injusticia en las tareas financieras mediante estafa a los demás. Para hacer penitencia en forma auténtica se debe retribuir los bienes ganados injustamente a los que fueron estafados. Frente a Dios no tienen ninguna cabida las maniobras supuestamente listas de repartir a los amigos como donación aquellos bienes que fueron adquiridos fraudulentamente.

4.       Las limosnas son la herencia que pertenece a los pobres en razón de la justicia

Si la explotación de los pobres es un ejemplo dramático de una vida en contradicción con el Evangelio ¿cómo sería la respuesta a la crisis financiera basada sobre el Evangelio? Bill Short encuentra nuevamente en Francisco de Asís una respuesta a esta pregunta; en el Capítulo IX de la Regla no Bulada argumenta Francisco: „la limosna es herencia y justicia que se debe a los pobres y que nos legó nuestro Señor Jesucristo“.

Aquello que según la opinión general es considerado regalo voluntario o limosna para los pobres debe ser considerado por los Franciscanos como una retribución justa, una “deuda” a pagarse a los pobres, señaló Bill Short. “Ellos son los herederos de Cristo, y consecuentemente tienen derecho testamentado de obtener lo que fue legado a ellos: esto incluye el derecho sobre aquello que los demás poseen más allá de la satisfacción de sus necesidades básicas”. El principio económico básico de esta “economía evangélica” consiste poner a disposición de todos, especialmente de los pobres, todo aquello que es necesario para una vida digna.

5.       Equilibrio entre “bien común” e “intereses justos”

El historiador italiano Giacomo Todeschini se refiere en uno de sus escritos a la influencia del movimiento franciscano sobre la economía en la Edad Media; él apunta que los escritores y predicadores franciscanos, sobre todo en el siglo XIV, favorecían el “instrumento del crédito”, toda vez que éste esté al servicio del Bien Común. La ganancia obtenida venía en favor de los pobres, por ejemplo en forma de créditos a los necesitados con intereses bajos al alcance de su capacidad de pago, de tal forma que no degenere en usura.

Todavía, y precisamente hoy en día se debería de tratar la ganancia en un contexto social amplio, opina Bill Short. Este tema fue desarrollado también por el Papa Benedicto XVI en la Encíclica Caritas in veritate; entre otras cosas él afirma: “Toda vez que la ganancia se convierte en la meta exclusiva, y no es producida con medios honestos ni está al servicio del Bien Común, se convierte en una amenaza de destrucción del bienestar general y genera pobreza”.

6.       Gratuidad y fraternidad

En estos dos pilares de la tradición franciscana debe sostenerse nuestro obrar como franciscanos sobre todo de cara a la crisis financiera internacional, afirmó el Hermano Bill Short. “Todos los bienes pertenecen al Altísimo y se nos han dado como regalo. Por ello la gratuidad está en el centro de nuestra respuesta al mundo que Dios ha creado... Todos, seres humanos y toda criatura, debemos nuestra vida y existencia a la gratuidad del Dios trinitario que nos sostiene ... La fraternidad tiene su raíz en nuestra identidad de criaturas, tal como lo expresa poéticamente Francisco de Asís en su Cántico a las Criaturas”.

Download: El texto completo en Español se encuentra en el siguiente sitio:

http://www.ccfmc.net/wEspanol/ccfmc/bibliothek/teol_franc/Bill_Short.pdf

 

Reflexión posterior

Dos aspectos resaltan de manera especial en el tema expuesto por el Hermano Bill Short. Primero, el análisis serio de la crisis económica y financiera mundial actual, y segundo, la capacidad de interpretar y traducir al hoy los textos de las fuentes franciscanas para poner de relieve su actualidad. Y efectivamente se pudo constatar que la espiritualidad franciscana puede ofrecer impulsos para superar los problemas de la actualidad. Esto se mostró en las rondas de vivas discusiones llevadas a cabo después de la exposición a partir de unas preguntas que redactó y planteó el Hermano Bill para tal fin:

1.   ¿Qué ejemplos concretos se pueden citar para nuestra economía evangélica franciscana?

2.   ¿En qué se diferencian estas iniciativas de los proyectos basados exclusivamente en la ganancia y beneficios?

3.   ¿Cómo posibilitan estas “iniciativas de una economía alternativa” la verdadera “Herencia y justicia” para los pobres?

4.   ¿Qué podemos hacer para crear iniciativas similares a nivel local, regional, nacional e internacional?

Desde los primeros aportes de las discusiones quedó en claro que los mecanismos vigentes que producen ricos y pobres no son compatibles con nuestra visión franciscana del ser humano. Los pobres poseen el derecho de participar del excedente de los ricos. Cuando alguien posee mucho más de lo que necesita, el excedente pertenece al “bonum commune“; y quien posee en exceso debe ponerlo a disposición del bienestar común. Sobre todo jamás debemos aceptar ni acostumbrarnos a la tesis que los pobres son un subproducto inevitable del progreso que hay que asumir.

En los diálogos en grupo se llegó a la conclusión que el actual sistema económico imperante es incapaz de resolver el problema de la riqueza-pobreza. Es urgente la búsqueda para desarrollar modelos alternativos, por ejemplo en grupos de autoayuda, que tomen en sus manos la solución de los problemas; la participación en todas las áreas para desarrollar una economía solidaria; la promoción de microcréditos para los pobres, tal como se practica en algunas regiones del sur; crear redes para la coordinación de las muchas iniciativas o construir otras nuevas y serias. No se parte de cero, ya existen muchas iniciativas de ayuda y servicio a los pobres para su propia valoración que están muy cercanas al ideal franciscano.

 

Asia

Filipinas

CCFMC en la red franciscana

El 28 de noviembre del 2009 se llevó a cabo en St. Joseph’s College en Manila un encuentro de la Conferencia interfranciscana de Superiores y Ministros en Filipinas (Inter-Franciscan Ministers Conference of the Philippines/IFMPC) y del Instituto Franciscano de Asia / FIA con los Miembros de las órdenes misioneras franciscanas. El informe de actividades de cada organización e institución ocupó el centro de la agenda de trabajo de este día de encuentro.

Representando al CCFMC participó la Coordinadora continental, Hermana Jeanne Luyun, SIFC, quien informó sobre el Encuentro del Equipo internacional del CCFMC en Frascati, Roma de finales de octubre del 2009. Ella lanzó un llamado significativo a los superiores para que animen e inviten a las Hermanas y Hermanos de sus respectivas Congregaciones a participar activamente en los Programas y actividades del CCFMC a fin de apoyar el trabajo en el espíritu interfranciscano.

También fue tratado el tema de la planeada regionalización del CCFMC en Asia/Oceanía. Para poder llevar a efecto este plan fueron invitados miembros de las Órdenes y Congregaciones y sus Superiores para ser miembros del Equipo Continental del CCFMC para Asia/Oceanía. De esta forma se podría colaborar para promover el Carisma Misionero Franciscano y a repercutir para provocar un cambio en la sociedad.

 

El nuevo Coordinador del CCFMC para Papua occidental y sus grandes tareas

El Hermano Lambert Nita OFM es el nuevo Coordinador nacional del CCFMC para Papua Occidental. Tal como confirmó el Hermano Wilhelmus Gonsalit OFM, „Gonsa“, el nombramiento oficial fue aprobado en el Encuentro del Custodio con los miembros del Consejo de la Custodia llevado a cabo del 18 al 19 de enero del presente año 2010.

Las expectativas sobre el nuevo Coordinador del CCFMC son muy altas: él debe promover e implementar el Curso básico del Carisma misionero franciscano en las siete regiones – Jayapura, Abepura, Sentani, Wamena, Timika, Moanemani y Merauke –. Para ello el Hermano Lambert se está preparando actualmente para asumir esta tarea; está organizando un Encuentro de la Familia franciscana en Jayapura, Abepura y Sentani para introducir el CCFMC. Mucha esperanza está puesta sobre el Hermano Lambert, pues él cuenta con una rica experiencia en el campo formativo, acumulada cuando fue formador de los Novicios y postulantes. Igualmente cuenta con el apoyo activo y moral de parte de la Custodia. Con ello él podrá imprimir dar un gran impulso a la expansión del CCFMC en Papua occidental. Su trabajo también influirá para construir nuevas estructuras regionales del CCFMC en Asia sur occidental.

Para esta compleja tarea en torno del CCFMC el Hermano Lambert goza de todo el apoyo del Hermano Gonsa, quien desde el Encuentro internacional del CCFMC en Bangkok, en mayo 2008, es un promotor comprometido con este programa.

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Nueva Guinea Occidental ó Papua Occidental es la parte occidental de la Isla Nueva Guinea ubicada muy cerca de la línea del ecuador terrestre, y es parte de la República de Indonesia. Esta región forma la llamada Provincia Papua, con autonomía administrativa. Antes se llamó Irían Baya Occidental o Irían Baya Barata. En el año 2003 la porción oeste de esta Provincia, la Península de Doberai, fue declarada por el gobierno de Indonesia como una provincia separada.

 

 

América Latina

Chile

Franciscanos bajo shock después del Terremoto

No se lamentaron pérdidas humanas entres los franciscanos de Chile, pero los daños materiales y la destrucción de edificios y obras ha sido considerable, informó el Padre José Miguel Jiménez Cohl OFMCap, Ministro provincial de los Capuchinos en Chile, inmediatamente después del terremoto de 8,3 en la escala de Richter que sacudió este País el 27 de febrero pasado.  Otras informaciones recibidas desde Chile testifican lo conmovidas e impresionadas que quedaron las Hermanas y Hermanos al ver la muerte y la destrucción en todos los alrededores.

En la ciudad capital Santiago sólo se reportaron daños materiales considerables. En las regiones más afectadas, las Regiones VII y VIII, sobre todo en la ciudad Concepción la cantidad de muertos y el nivel de destrucción de edificios todavía no puede estipularse en forma definitiva. Unos franciscanos que lograron llegar desde la Capital Santiago hasta la ciudad Concepción constataron el daño de las carreteras e informaron sobre los innumerables destrozos y sobre la necesidad de la población: se carece de agua potable, comestibles, corriente eléctrica y un techo seguro. A esto se agrega que hacia mediados de marzo inicia la estación más fría y lluviosa.

Por este medio expresamos nuestra solidaridad con todas las víctimas de esta lamentable catástrofe, y nos unimos a ellas y con todo el pueblo de Chile por medio de la oración.

  Daños en las casas y templos de los Franciscanos

Más imágenes: http://www.ofm.org/ofm/?p=684&lang=es

 

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Signo de los tiempos

El tema ecología se torna cada vez más importante

Desde Latinoamérica recibimos una noticia agradable. Impulsadas por la Comisión latinoamericana de la EARWOT (Asociación ecuménica de teólogos del tercer mundo) 13 revistas teológicas del Continente planean editar un ejemplar colectivo sobre el tema ecología. En concreto se desea publicar un número dedicado exclusivamente al tema de la ecología en la primera mitad del 2010. En esta iniciativa participan todas las grandes revistas teológicas desde Méjico hasta Argentina. Se quiere poner en claro que la preocupación en torno al peligro que amenaza la Creación se ha convertido en parte indispensable del pensamiento y acción de la teología de la liberación. Todo aquel que está inspirado en el espíritu del Cántico a las Criaturas de Francisco de Asís y que se siente convocado a la fraternidad universal con todas las Criaturas se alegrará con esta acción. Esta iniciativa es una invitación a ser más atentos y respetuosos con los dones de la naturaleza. Constatamos una vez más que en este tema se juega buena parte del futuro de nuestra humanidad.

Referencia tomada de: Plattform Theologie der Befreiung, Rundbrief 10 – März 2010

 

El XXX Aniversario del martirio de Mons. Oscar Arnulfo Romero

Una Iniciativa eclesial en El Salvador encabezada por el Presidente de la Fundación Romero y Vicario General de la Arquidiócesis de San Salvador, Ricardo Urioste solicita que se declare un Día nacional conmemorativo para Monseñor Oscar Arnulfo Romero.  Ricardo Urioste afirma que miles de personas apoyan esta petición. Incluso políticos del partido gubernamental, el FMLN, han manifestado públicamente su consentimiento. La petición fue presentada el 23.02.2010 a la Asamblea Legislativa y es apoyada además por diversas instituciones religiosas y organizaciones sociales. Este día nacional sería el 24 de marzo. En esta fecha del año de 1980 Monseñor Romero fue asesinado durante la celebración eucarística.

Referencia tomada de: Plattform Theologie der Befreiung, Rundbrief 10 – März 2010