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CCFMC Notícias octubre del 2009

Francisco invita al seguimiento personal de Jesucristo

“Habían pasado dos años desde que Francisco de Asís había recibido las Llagas de Jesús y veinte años desde su conversión. Como piedra destinada a la construcción de la Jerusalén celestial fue labrado a golpes de martillo, pues hubo de sufrir muchas enfermedades y duras pruebas en el proceso de su camino hacia la perfección.

Entonces pidió que lo llevaran a Santa María de la Porciúncula, para poder devolver al Creador el último aliento de su vida allí donde había recibido el espíritu de la gracia.

Habiendo llegado a este lugar, enfermo de gravedad pero entusiasmado, se recostó completamente desnudo en la tierra desnuda. Quería demostrar, según el ejemplo de la sabiduría eterna, que no tenía nada en común con el mundo. Acostado así en el piso, despojado de su túnica de sayal, levantó como de costumbre sus ojos hacia el cielo, todo concentrado en aquella gloria. Al mismo tiempo, cubría con su mano la herida en su costado para que no se viera.

Y dijo a sus hermanos: 'Por mi parte he cumplido mi tarea; que Cristo les enseñe a ustedes lo que deben hacer'“(cf. LM XIV,3 y 2 C 214).

CCFMC Lección 0, De las Fuentes

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Francisco fue un hombre seguidor de Jesús. Le consagró a Él su vida. Asumió como su misión la causa de Jesús, esto es, anunciar el Reino de Dios. Su comitente fue Dios mismo. Y tuvo en ello tanta seguridad que dejó a sus Hermanos como santo legado: „Nadie me enseñó lo que debía hacer, sino que fue el mismo Altísimo quien me reveló que debía vivir según el santo Evangelio“. (Test. 14)

Esto que suena simple resulta ser, en la realidad, bastante difícil. Si nosotros queremos conocer la voluntad de Dios, debemos – según Agustín – leer dos libros: el libro de la vida (los signos de los tiempos) y la Biblia. O sea, debemos revisar el primer libro (el libro de la vida) desde los criterios de la Biblia.

Lo mismo vale para el legado que nos dejaron nuestros fundadores. No basta conocer bien los escritos de Francisco y de Clara, sino que debemos intercalarlos con los signos de los tiempos: traducirlos a nuestro tiempo. Siempre se correrá el peligro de cometer errores, pero es el único camino para reconocer la intuición franciscana y su significado en el aquí y ahora.

La vocación

“El Señor me dio de esta manera a mí, hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia: porque, como estaba en pecados, me parecía extremadamente amargo ver a los leprosos. Y el Señor mismo me condujo entre ellos, y practiqué la misericordia con ellos.

Y al apartarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo; y después me detuve un poco, y salí del siglo“. (Test)

En aquel entonces

¿Que fue lo que sucedió en ese cambio de vida? La lepra era una enfermedad muy extendida. Los leprosos eran desfigurados, socialmente proscritos y aislados. También Francisco tuvo dificultades con ellos. „Aquello que me parecía amargo se me convirtió en dulzura del alma y cuerpo“. Dolcezza – significa ternura, empatía, compasión, solidaridad.

A Francisco se le abre un nuevo mundo: el del amor al prójimo; y se le vino abajo su mundo hasta entonces vigente: el mundo dividido entre los de arriba y los de abajo, entre los señores y los siervos. Descubre que éste no puede ser el verdadero mundo que Dios quiere. Y descubre que el Evangelio es la alternativa: un mundo reconciliado, en donde el reconocimiento de las personas no depende de su rendimiento ni de lo que ganan. Es el mundo donde todos somos parte del Reino de Dios en la Creación y en el mundo.

En la actualidad

¿Cómo está el mundo de hoy, en el cual queremos realizar el sueño de Francisco? En concreto, es un mundo maltratado y crucificado: según el nuevo informe de la FAO, 842 millones de seres humanos padecen de desnutrición. Las catástrofes naturales, las guerras, el Sida son causas principales de hambrunas y pobreza en el mundo. Alrededor del 95% de esos 842 millones de seres humanos que padecen hambre viven en los países del tercer mundo. Diariamente mueren cerca de 40,000 niños de hambre (14,6 millones por año), 8,000 personas mueren de Sida (2,9 millones por año), de las cuales 2,5 millones en África. A estas cifras se le agrega una enorme cantidad de muertos por las guerras, terrorismo, catástrofes naturales, enfermedades extendidas, que mueren prematura y violentamente; todos ellos y ellas son los crucificados de nuestros días.

Desafío

Así como Francisco descubrió su vocación en el encuentro con el leproso, así debemos nosotros encontrarnos con los excluidos y crucificados de nuestro hoy, y releer el Evangelio desde su perspectiva. Esto es lo que „Cristo quiere enseñarnos hoy“. Por tanto, ¡a revitalizar la opción franciscana por los pobres!

 

  

Les deseamos a todas y todos una Fiesta de San Francisco colmada de bendiciones y portadora de ánimos renovados

  

De parte del equipo CCFMC en Würzburg

Patricia, Veronica, Andreas, Wolfgang

 


Descalzos siguiendo la huellas de Jesús

Experiencia de Cristo y seguimiento de Francisco de Asís

Fr. Niklaus Kuster OFMCap


 

5 Siguiendo las huellas del Hijo del Hombre:

 

La libertad evangélica (Parte 2)

También esta narración ejemplifica cómo Francisco y los primeros Hermanos tradujeron el Evangelio en la propia realidad. Probablemente sucedió después. Francisco está de regreso desde Palestina en Italia:

“El Poverello se encuentra nuevamente en la Ciudad Eterna, y el Cardenal Hugolino le invita a comer. El Obispo y “Señor de Ostia" aprovecha la oportunidad para presentar al ya famoso Hermano a sus parientes que pertenecen a la familia noble de los Condes de Segni y a los prelados más cercanos. Se sirve una mesa suculenta y magnánima alrededor de la cual los invitados toman su lugar al mediodía. Para Francisco está reservado el puesto de honor al lado del anfitrión, de tal forma que todos le tengan a la vista. Pero parece que el Hermano Menor no se siente del todo bien en semejante sociedad con gente noble – ¿quizá en este caso le incomodó la mesa opulenta? Sea como sea, él se disculpó por un breve tiempo, se dirigió a la callejuela y se sentó junto con los mendigos que se sentaban frente a las puertas del Señor Cardenal a la espera de recibir algo de los restos de la comida. Cuando Francisco reúne en su escudilla suficientes pedazos de cortezas de pan y restos de verduras, regresa a la tertulia de Hugolino, y reparte a cada uno de los invitados de lo que había recogido, y luego toma asiento.... Después de la comida, Hugolino toma a parte al Poverello, le da un abrazo y le pregunta que por qué le hizo pasar esa pena, por qué se comportó de esa manera vergonzosa. “¿Acaso no rendí a Usted suficiente honor?..." – agregándole – "¿en la medida que honro al Señor por excelencia? Dios mismo ama la pobreza, y quiero seguir al Señor, del cual viene toda riqueza y se hizo pobre por nosotros".

La pobreza que Francisco aprendió a amar en el seguimiento de Jesús tiene una fuerza vinculante. La riqueza de Hugolino, por el contrario, divide. El Pobrecillo vence el abismo que separa la mesa rica del Cardenal y sus amigos exclusivos de los mendigos que están frente a su puerta. El „Señor de Hostia“, que por vocación es „Sucesor de los Apóstoles” no ha reconocido que el amor a esa pobreza, que da todo lo que tiene, une a los seres humanos y libera, dona vida y en el compartir todos reciben algo, incluso el donante, ¡y el cien por ciento!. Con su gesto significativo en casa de Hugolino, el Poverello trae presente la parábola de Jesús al alto dignatario. También en la roma medieval existen pobres Lázaros y ricos Epulones: bienaventurado aquel que supera este abismo, mientras todavía quede tiempo para ello.