Dios y el pueblo
El Concilio Vaticano II nos puso en claro que el fundamento de su tema central “La Iglesia como Pueblo de Dios” se encuentra en Dios mismo. Él es quien convoca al pueblo, le guía y le envía, y quiere que todos los miembros de su pueblo se comporten entre sí tal como Él actúa con ellos: como prójimos. El pueblo de Dios vive en la espera del nuevo cielo y la nueva tierra y se comprende como fermento de una nueva humanidad.
Si la Iglesia se comprende como Pueblo de Dios, entonces la política y la humanidad pasan a ser sus temas centrales: la justicia, la paz, la defensa de la Creación, los Derechos Humanos, los procesos de humanización, etc. Estos son elementos básicos para que la Iglesia pueda hablar del Dios de la Biblia: Él convoca a su pueblo a la conversión, a liberarse de la esclavitud del poder, del tener, de la opresión y la carencia. Pueblo de Dios son aquellos que están preparados y deseosos de testimoniar este sueño de Dios para nuestro mundo: Dios quiere ser Dios y no un ídolo; y siendo él en sí mismo comunidad, quiere que todos tengamos la vida; exige de su Pueblo la justicia porque Él sacia a los hambrientos con sus bienes y despide de sí vacíos a los ricos, “Él derriba a los poderosos de sus tronos y enaltece a los humildes” (Ver Lc 1,46s).
Por ello el Pueblo de Dios es necesariamente un Pueblo profético, santo y de dignidad real. Las tres características del Pueblo de Dios que el Concilio recalca sobre todo en Lumen Gentium son: su misión mesiánica, la dignidad especial de sus miembros y la vocación de ser germen de la unidad, de la esperanza y de la salvación para toda la humanidad, testigo de la nueva calidad de vida a la que Dios convoca e invita. Pues Dios quiso que los seres humanos no se santificaran y salvaran individualmente, sino hacer de ellos un Pueblo que le reconozca en la verdad y le sirva en la santidad” (LG 9). Esto significa, naturalmente, que el Pueblo de Dios, o sea los miembros de la Iglesia, tiene por sí mismo una tarea mesiánica por vocación, y no por concesión eclesial-oficial.
La realidad de la deshumanización, de la esclavitud y la opresión será vencida únicamente cuando Dios sea quien conduzca a su “pueblo esclavizado“; pero también cuando el „Pueblo de Dios” no añore las “ollas de carne de Egipto” y rechace a los ídolos. En el Pueblo de Dios el amor a Dios y el amor al prójimo son las columnas que sostienen a la sociedad política.
Francisco vivió en forma ejemplar esta visión del Concilio en los primeros tiempos de su fraternidad. Sintiéndose llamado por Dios se remitió muchas veces a la certeza interior de que Dios estuvo siempre presente en su vida: “el Señor mismo me reveló…. El Señor mismo me dio... el Señor me mostró...“ (Test). Francisco nunca dudó en llamar a esto „revelación“. Tomando en cuenta que la sociedad feudal se dividía entre la nobleza y los plebeyos y se comprendía a sí misma como de orden divino, esta intuición de Francisco significó algo muy distinto. Si Dios se anonadó y se hizo pequeño entre los pequeños entonces no debe darse ningún tipo de división en la familia humana: todos somos hijas e hijos de Dios, Hermanas y Hermanos de Jesús de Nazaret. Esta es la razón en Francisco del porqué no debe haber superiores en su Fraternidad y nadie debe ostentar el poder entre los Hermanos sino que debe de haber ministros y servidores. Francisco envió a sus Hermanos por todo el mundo para anunciar la paz y el bien, que se entiende como una fórmula breve del Reino de Dios. El hizo esto porque Jesús así también lo hizo.
Francisco nos da un ejemplo que nos puede servir de precedente para comprender como hacer surgir el „Pueblo de Dios“: comprometiéndose por las visiones del Reino de Dios, tal como lo hizo Jesús; siempre confiar que el Señor hará brotar los respectivos oficios al servicio de la liberación del Pueblo de la esclavitud; no perder de vista a los pobres, pues ellos son los miembros privilegiados de su Pueblo. De esta forma, la visión del Concilio podrá recobrar su fuerza iluminadora.
Andreas Müller OFM
América Latina
Brasil
En el año 2000 se llevó a cabo el primer Foro social mundial en la ciudad brasileña de Porto Alegre, que fue concebido y convocado como una actividad alternativa al Foro económico mundial que se reúne anualmente en Davos. Si en Davos se reúnen los ricos y poderosos, en el Foro social mundial se encuentran los movimientos de la sociedad civil que se esfuerzan por ser voz de los pobres y excluidos que quieren ser escuchados cuando se habla del futuro de este mundo. Otro mundo es posible, es el anuncio esperanzador que desde entonces sigue siendo proclamado anualmente. Bajo la iniciativa de Misión Central de los Franciscanos en Bonn, la Familia franciscana ha estado ahí presente desde los inicios. El propósito ha sido aportar la motivación espiritual con la opción franciscana por los pobres, y al mismo tiempo unirse al movimiento social y ecológico. Así como Francisco descubrió su vocación en el encuentro con un leproso, así sus seguidores podemos encontrar nuestra identidad sólo si nos acercamos a los pobres. Y esta es la motivación del CCFMC: confrontarse con los problemas de nuestro tiempo desde la perspectiva franciscana.
____________________________________
Mensaje del Quinto Seminario Franciscano Internacional de Solidaridad
Enero de 2009 – Belém de Pará, Amazonía Brasileña.
¿Qué aliento impulsa nuestra vida?
¿Qué aliento impulsa nuestra vida frente a los problemas gigantes que experimentamos en el actual contexto global y local? Constatamos que la articulación que ha posibilitado este seminario es un instrumento fundamental y poderoso para no estar más aislados y paralizados sino para levantarnos, reflexionar y actuar como sujetos de un cambio profundo que nos reclama el grito de la tierra y el grito de los pobres.
El sistema capitalista en su fase neoliberal, avanza cada vez más hacia una crisis estructural profunda. Asistimos a una crisis de civilización, que se expresa en la crisis económica y financiera; crisis ambiental; crisis alimentaria y crisis energética que pueden llevar a la desaparición de la especie humana.
Nos sentimos fortalecidos por los nuevos paradigmas que están apareciendo en el mundo y especialmente en América Latina ya que como señales de esperanza alimentan nuestra presencia y compromiso en favor de los pobres, en defensa de la vida, de la paz y de la justicia ambiental.
Este momento de crisis es también un momento de gracia:
· Están surgiendo nuevos gobiernos populares en varios países de América Latina;
· se construyen nuevos procesos de integración económica movidos por el valor de la solidaridad y la equidad;
· se articulan fuertemente los pueblos ancestrales indígenas y afro-descendientes que con su cosmovisión nos ofrecen alternativas civilizatorias y de comprensión del mundo que afirman que no somos el centro del universo sino una parte de el;
· emerge con mayor empuje un movimiento global que aboga por otro mundo posible.
Esos momentos de gracia nos dan la certeza de que sí hay alternativas en curso, viables y sostenibles muchas de las cuales ya cuentan con la participación y la presencia franciscana.
Revivimos la memoria viva de la convocatoria al Concilio Vaticano Segundo hecha por Juan XXIII hace 50 años con su propuesta de una iglesia de los pobres. Celebramos esta memoria en el contexto de los 800 años del movimiento francisclariano, que nos reconfirma con su proyecto de vida solidaria. Nos comprometemos a relanzar con mayor fuerza y convicción este espíritu de cambio y renovación.
„Vean que yo estoy haciendo una cosa nueva, que está brotando ahora, ¿no lo notan?” (Is 43, 19)
„¡Que todos se levanten, que nadie se quede atrás!“ (Popol Vuh, el Libro Sagrado del Pueblo Maya)
¡Paz y bien!
Cono Sur
Seminarios regionales del CCFMC en Paraguay
Bajo el lema “Compartiendo juntos el desafío de la misión francisclariana” se llevó a cabo del 5 al 9 de febrero el Seminario regional del CCFMC para el Cono sur en la Ciudad de Asunción, capital de Paraguay con la presencia de los Coordinadores y coordinadoras responsables nacionales de Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina. El lugar del encuentro fue la casa “Santa Inés” de las hermanas Educacionistas Franciscanas.
Los temas principales del programa para los cuatro días fueron organizados por el Equipo organizador; este Equipo estuvo compuesto por miembros de los países participantes. La Dr. Margarita Durán, de Argentina, expuso el tema „los primeros pasos de la espiritualidad franciscana en Río de la Plata”. En el segundo día, los participantes tuvieron la oportunidad de visitar la presa hidroeléctrica de Itaipú en la frontera con Brasil; también visitaron la comunidad Ciudad del Este, que está a seis kilómetros de distancia. Ahí apreciaron las condiciones de vida desde el punto de vista ambiental. El Equipo de Uruguay organizó el tercer día; la Dr. Laura Benítez expuso el tema „ Compartir el desafío de educar desde los valores para llegar a la verdad”. El tema del cuarto y último día fue “La espiritualidad de la encarnación en Francisco de Asís”, impartido por la Hna. Antonia Montiel de Chile, apoyada por su Equipo.
Francisco reconoció a Dios como el Dios de los pobres. Esta constatación fue resultado del trabajo de grupo sobre la reflexión del tema „Espiritualidad de la encarnación en Francisco de Asís”. La Encarnación de Dios tiene su fuente en el amor y en la gratuidad de la gracia y no es consecuencia de nuestro pecado. Francisco fue el primero que reconoció el valor místico del nacimiento de Cristo, la navidad. El consumismo de nuestro tiempo oscurece en nosotros el significado de las fiestas cristianas, pero nuestra espiritualidad nos puede ayudar a retornar a nuestras raíces. Una religión de la Encarnación implica también trabajar por la justicia y la paz. El CCFMC nos debe conducir a encontrar en forma nueva nuestro lugar en la sociedad. Debemos tener cuidado de no saturarnos con libros, cursos, o con el orgullo sobre nuestras actividades de nuestras instituciones y comunidades religiosas, ni comportarnos frente a los demás en forma paternalista.
Conclusiones del pleno:
· La coordinación de la Región Cono Sur pasó a manos de la coordinación nacional de Paraguay. Los responsables son Gustavo Benítez,
Roberto Arévalo e Irma Britez.
· El próximo Seminario se llevara a cabo del 3 al 7 de febrero del 2010 en Uruguay.
· En el año 2009 se tendrá como tema central la ecología.
· Memoria del Continente: se está trabajando en una historia del CCFMC en cada uno de los países.
· Sobre la página Web internacional: cada país enviará sus informes y comentarios al Centro en Würzburg, donde serán trabajados y colocados en Internet.
Evaluación:
· Los coordinadores del CCFMC constatan que el Curso básico del Carisma misionero franciscano actualmente es ofrecido sobre todo a
los laicos, que se deben confrontar diariamente con la realidad del Continente.
· A diferencia de antes, en el Curso se está poniendo el mayor acento en la acción; se trata que el Curso provoque en cada quien el cambio y la renovación.
· No puede tratarse de “estudiar” las Lecciones entre nosotros y para nosotros.
· Actualmente el CCFMC en el Cono Sur está „inserto“, o sea, se encuentra en la base, ya está convertido en un movimiento.
· Actuar en la contemplación y trabajar con los laicos nos da fuerza, libertad, nos ubica dentro de la sociedad, nos permite soñar y convertirnos en seres humanos respetuosos y sensibles, nos hace compañeros de Francisco y Clara.
Perú
Nuevo inicio lleno de fuerza
Informe del P. Guido Zegarra, Coordinador nacional de Perú y Coordinador regional de la Región andina
Se trabajó con el Curso Básico del Carisma misionero franciscano alrededor de tres ejes temáticos: estudio de las lecciones del Curso; temas de carácter metodológico; desarrollo de nuevos temas desde la realidad peruana, y otros de gran interés. Por ejemplo, la lectura franciscana de temas surgidos del Documento de Aparecida.
A partir del inicio del Curso se han venido desarrollando encuentros en forma permanente cada cuarto viernes del mes. Lo más bello de todos los encuentros de formación es constatar cómo se va entablando una profunda amistad fraterna sobre todo entre los participantes de la OFS y también la gran sed de conocer y vivir la espiritualidad franciscana. Muchos hermanos, frailes y religiosas, hermanas y hermanos de la OFS y jóvenes han dado aportes valiosos en el desarrollo de los temas. Entre los participantes se cuentan, junto a seminaristas, jóvenes de la JUFRA y también las Clarisas y las Concepcionistas, que han compartido sobre su vida contemplativa.
Entre los nuevos temas desarrollados están, entre otros: „Pasos para la lectura orante de las oraciones de San Francisco“; „Desafíos del movimiento franciscano“; “Pedagogía franciscana”; “El laicado franciscano”; “Dimensión femenina del carisma franciscano”; “La Familia franciscana del Perú”.
Una lectura franciscana desde el Documento de Aparecida: La misión permanente de los Franciscanos en la Iglesia; nuevas iniciativas en el marco de nuestra opción evangélica por los pobres; justicia y paz; Comunidades eclesiales de base.
La OFS del Perú se presta junto con el “Instituto Juan Landázuri” a iniciar el proyecto de formación permanente en las diversas fraternidades nivel Nacional con el Curso Básico sobre el Carisma Misionero Franciscano. Se formará un equipo promotor del Curso que implementará las lecciones en las diversas regiones del país.
Perú: La juventud es para el Centro franciscano el interés principal
La Hermana Victoria Naupari Osorio, Directora del Centro franciscano del Perú nos comparte sobre las actividades desarrolladas en el Centro durante el año pasado. A base del Programa confeccionado en septiembre del 2008 se puede observar que la juventud y sus necesidades espirituales es el punto central de sus esfuerzos.
El primer tema „Formación inicial y permanente“ fue dirigido por el Fr. Juan Meza OFM, quien puso mucha énfasis en la formación personal, que tiene como objetivo formarnos de tal manera que podamos vivir el Evangelio al igual que Francisco siendo anunciadores del Reino y testigos de la realidad con la palabra, acción y servicio. Fue interesante para los jóvenes poder tener la experiencia de ser formandos y al mismo tiempo estar invitados a ser maestros y discípulos capaces de transformar el mundo con su propio testimonio de vida. Poder tener los medios para leer desde su etapa de formación los signos de los tiempos y dar respuestas concretas mediante su propia vida, al igual de Francisco y Clara de Asís. Una de las experiencias que se les pidió como tarea era descubrir en su fraternidad las necesidades esenciales más frecuentes dentro de la formación inicial, teniendo como parámetro el encuentro de Francisco con el leproso y el paso por la ciudad predicando el Evangelio sin decir palabra alguna. El resultado de las experiencias del taller fueron positivas, los mismos jóvenes se dieron cuenta que muchas veces no se sienten totalmente partícipes y responsables de su formación, lo que les animó a comprometerse y responder desde lo mejor de ellos mismos para bien de su Congregación, de
“Origen de la misión a la luz del misterio de
Fr. Jorge Horna OFM dirigió el Taller con el tema: “El sueño franciscano de
Descalzos siguiendo la huellas de Jesús Experiencia de Cristo y seguimiento de Francisco de Asís Hno. Niklaus Kuster OFMCap
2) Guerra – Prisión – Enfermedad:
En la búsqueda de aquello que es „la plena luz sobre todas las cosas“
El joven ambicioso y consentido por la vida tuvo primero que tropezar sobre sus propios planes pretenciosos para que su espíritu pudiese despertar. Por dos años vivió la amarga derrota en la batalla del Tiber, fue capturado como prisionero de guerra, y estuvo un año en la prisión oscura de Perugia; luego de su liberación cayó en enfermedad. Al cabo de un año de recuperación empezó a derrumbarse su vida y fue entonces que empezó a buscar algo más profundo que le diera un fundamento sólido a su vida.
„Business as usual" en la gran tienda de su padre, paseos a caballo en las plazas de los mercados, fiestas nocturnas durante dos años, daban la impresión de que había vuelto a la normalidad. Pero sin que se dieran cuenta sus amigos y familia se estaba moviendo en el joven comerciante una doble búsqueda. Francisco empezó a descubrir, en primer lugar, el silencio. En las afueras de la ciudad encontró cuevas, donde pudo hacer sus experiencias y dar espacio a los interrogantes de su alma. En las horas de silencio fue aprendiendo seguramente aquella oración que recitó en San Damián dos años más tarde: „Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón, y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta…” (OrSD).
En esta búsqueda la Iglesia como Institución y comunidad de los creyentes no está presente: Francisco busca él sólo, a pesar que en Asís abundan las Iglesias, clérigos y centros espirituales. Nadie puede sacar a este joven de la necesidad de la búsqueda, ni los espacios sagrados, ni la Biblia, ni los sacerdotes. Se siente atraído por las cuevas oscuras – lugares que corresponden mejor a su mundo interior: “Ilumina las tinieblas de mi corazón”. El silencio, que era amenazante en el tiempo de la prisión y de la enfermedad, se convierte en fiel compañía de este joven de la ciudad.
_______________________________________________

inicio
impresión